AZUCARMODE

Historias y Relatos

VERANO 1994.NOVELA.

CAPITULO I

Me llamo Pablo del Hierro, pero si pasáis por Piedrabuena no vayáis preguntando por ese nombre porque todos me conocen como “el Chileno”. El apodo se debe a que cuando mis padres vinieron a vivir a este maldito pueblo, yo apenas tenía amigos, y salía sólo a la calle a jugar a la pelota, ensayando una y otra vez el remate de chilena, y a fuerza de probar, al final logré que me saliera perfecta. Desde entonces, Chileno ha sido mi nombre.

Ahora tengo dieciocho años y estoy en casa aburrido.

 

-Dáme quinientas pesetas, pápa.

 

Padre es pequeño y debilucho, tiene cincuenta años y está jubilado desde hace cinco debido a un accidente laboral que le ha dejado medio manco, momento en el cual decidió vender la casa de Zaragoza donde vivíamos y venirse a este pueblo, el pueblo de madre, donde había heredado una casita al morir mis abuelos. El pueblo se llama Piedrabuena y es un pueblo manchego, olvidado de la mano de Dios, situado a veintiocho kilómetros de Ciudad Real y cuyo principal atractivo reside en una zona turística llamada Tabla de la Yedra que consiste en un río y zonas para bañistas.

 

Mi padre me mira con cara de asco y responde:

 

-         Lo que tienes que hacer es buscarte un trabajo e irte a tomar por culo de aquí, que tienes hasta los cojones a tu madre, ¡perraco de mierda¡

 

——————————————–

 

 

Es verano y eso no es malo. Por lo menos viene gente nueva que pasa sus vacaciones en el pueblo y también los emigrados, esos que se fueron buscando una prosperidad que en este pueblo es imposible encontrar, a no ser que te guste trabajar en la aceituna o te pirres deslomándote en los albañiles. No es mi caso. En realidad no sé qué cojones quiero, pero si tengo claro que no me quiero convertir en un simple campesino como mi tío Salvador o en un burraco albañil. Lo único que quiero hacer es salir de aquí cuanto antes.

En verano, como he dicho, el pueblo tiene un pase. Abren las discotecas,  los chalets del río se llenan de veraneantes, viene gente de la capital, y también acuden chicas nuevas. En realidad, sobretodo es eso, que vienen esas chicas de Valencia, Barcelona, Madrid…y le dan un aire nuevo al asunto, porque las chicas del pueblo, las que están libres, hacen justicia al lema por el cual nos conocen en toda la provincia:

 

            Piedrabuena, ni perdiz mala, ni mujer buena.

 

                        ——————————————————

 

Cojo la moto de mi hermano y me voy a casa del Jose. Al llegar, está su abuelo sentado en la puerta echándose un ducados y con un tetrabrik de vino peleón semiescondido detrás de la silla. Me mira y sonríe. Me cae bien este viejo, creo que el abuelo de Jose es la única persona adulta de este pueblo al que le soy simpático.

 

-¿Está Jose?

-Si…anda pasa chileno, está en el patio con sus primas

 

Siempre paso a recogerle a él porque es mi mejor amigo, y porque así de paso veo a sus primas que están la mar de buenas. Nunca se lo he dicho, pero llevo un par de años masturbándome pensando en ellas. Son cuatro, y las cuatro están deliciosas.

 

Paso al patio que está atravesando un oscuro pasillo. Se encuentran al fondo jugando a las cartas. Me quedo parado en la entrada al patio y Jose me hace un gesto para que me acerque. Todas se dan la vuelta para mirarme y me pongo nervioso. Pienso que ellas lo saben, que notan en mi mirada ese deseo que salpica casi todas mis noches.

 

-Siéntate aquí a mi lado que enseguida acabo.

 

Me siento a su derecha y observo. Juegan al tute y Jose lleva ganadas unas doscientas pesetas. Es un cabrón tramposo, pero sólo él y yo lo sabemos.

 

De entre todas sus primas, la que mas me gusta es Aurora, y ella lo sabe. El verano pasado, estando en la discoteca JL, nos fuimos a los toboganes de la piscina, y allí nos enrollamos y le toqué las tetas. Estaba tan borracho que le conté lo de las pajas. Ella me soltó una buena bofetada y se fue, pero en su mirada, a veces, noto que me mira de forma especial.

 

Acaba la mano de la partida de cartas y Jose gana de una tacada cincuenta pesetas. Se levanta y nos vamos pero las primas, guasonas, empiezan a gritarle:

 

-         ¡Vaya culito!…¡a ver donde vas!….¡tener cuidado con las chicas!..y se empiezan a reír.

 

Yo solo siento envidia. Si fuera él, me colaría en el baño cuando estuvieran duchándose o me haría el despistado cuando ellas se cambiaran para ver si en un descuido a alguna le veo una teta.

 

-         Abuelo, dáme cien pesetas para una coca cola

-         Anda, iros a tomar por culo de aquí

 

Subimos a la moto riendo y nos vamos a la Tabla de la Yedra a fumarnos unos porros no sin antes comprar unas litronas en el supermercado.

 

El río está precioso. Este año ha estado bien de lluvias y no se ha estancado, así que no hay mierda porque se la lleva la corriente. Nos dirigimos al club Yedra. Esta zona del río en realidad es un club privado, con una especie de embarcadero y escaleras para bajar al agua. Normalmente solemos ir al “cacho”, que es una zona del río anterior que está bastante bien y donde además hay en un árbol con una cuerda que hace las veces de liana y de la que nos solemos tirar dando berreos como idiotas. Sin embargo, llevamos unos días viniendo por aquí solo por joder, ya que todos los que están allí nos miran mal. Los usuarios del Club y del embarcadero son los señoritos del pueblo, o lo eran, el caso es que son unos pijos de mierda que saben que no pueden hacer nada para echarnos de allí. El río es de todos- decimos. Mientras nos tiramos de cabeza intentando salpicar con el agua lo más posible a las chicas que están tomando el sol tranquilamente sobre una toalla en el embarcadero.

 

Después de un rato haciendo el gamba en el agua, salimos. Nos alejamos un poco de esa zona y me hago un porro de hachís, mientras Jose se recuesta sobre la hierba y abre una litrona con la mirada absorta observando a los bañistas.

 

-         Mañana viene el Carlos de Madrid-dice

 

Carlos es otro de la pandilla. Fue mi primer amigo al llegar al pueblo, él fue quien me presentó al Jose. Vive en Madrid y solo acude al pueblo en vacaciones señaladas, es decir, verano, puentes largos, semana santa, navidad…Lo queremos mucho aunque le solemos hacer mogollón de putadas. En realidad es un tipo muy noble, tal vez, de nosotros, sea la mejor persona. Jose y yo somos unos auténticos cabrones.

 

Estamos acabando el porro y riéndonos de las chorradas que se sueltan cuando vas chinado, cuando por el camino observamos que empiezan a llegar motos a la zona del “cacho”. Es la pandilla del primo de Jose. Son bastantes, pero solo se salvan el primo de Jose y dos o tres mas, el resto son unos auténticos gilipollas.

Una moto se acerca a nosotros. Es Gustavo, un buen chico aunque un pelín aprovechado para nuestro gusto. Vive en Ciudad Real, al igual que Jose, pero allí apenas tienen contacto, se llevan de puta madre, pero solo en el pueblo, entre semana, en la capital, ni son amigos ni son ná. Son completos desconocidos, pero eso aquí cambia radicalmente, aquí todos somos buenos colegas.

 

-         ¿Tenéis porros?-pregunta

-         No

-         ¿Y eso?- pregunta señalando el que tengo en las manos

-         Es el último que nos quedaba-contesta Jose sin mucha convicción-

-         Ya….bueno, ¿vais a salir esta noche?

-         Claro -respondemos

-         Pues pasaros por el “Tengo que pensarlo”, esta noche hacen fiesta de la cerveza y creo que se vá a liar gorda. Vienen los de Alcolea y Pepe El Lobo dice que se va a liar a ostias con todos.

-         Jaja-reímos- está como una cabra el Pepe, allí estaremos

-         Llevaros porros si eso….¿vale chileno?- dice  mientras con su pié intenta arrancar la moto

-         Oye Gustavo….pregunto- ¿no tendrás un cigarro?

 

Gustavo se mira con gesto despectivo y airado los bolsillos de sus bermudas y se saca un paquete de marlboro

 

-         Gracias tío

-         Nos vemos….-y vuelve a intentar arrancar la pico pato-

-         Oye Gustavo-dice Jose-¿no tendrás otro pa mi?

-         ¡Claro hombre!…¿y un pulmón?,¿queréis un pulmón?- grita cabreado mientras le tira otro cigarro a Jose.

 

Cuando se aleja con la moto nos miramos y empezamos a deshuevarnos de la risa.

 

 

CAPITULO II

 

El camino de regreso es corto, son unos dos kilómetros y medio hasta que llegas al pueblo por una carretera bacheada y estrecha. En moto, normalmente, se consigue llegar en apenas cinco minutos, pero cuando vas fumado y haciendo eses, la cosa cambia.

 

Llevo de paquete a Jose que, además, se mueve demasiado. Hoy le ha dado por cantar una canción de un grupo tecno español llamado Santuario. Está bien la canción, pero cantada por él suena a auténtica basura romanticota. Pienso en parar la moto y mandarlo a la mierda, pero me doy cuenta de que estoy rayado por los efectos del porro de hachís.

 

Al llegar a Piedrabuena, paramos en la piscina de “Cuatro Caminos”. Esta piscina tiene una especie de chiringuito con mesas donde te puedes tomar tranquilamente unas jarras de cerveza mientras ves a las niñas bañarse. Hoy apenas hay gente, pero está Santi en la barra.

 

Santi es el cuarto en discordia de la pandilla. Es del pueblo de toda la vida y aquí es muy conocido. Hace algún tiempo tuvo una enfermedad muy jodida de la que casi no sale vivo. Pero salió, y desde entonces es un ser “extraño”. Le importa tres cojones de pato todo, no duda en cachondearse de dios y de su madre y siempre está de broma, no se toma nada en serio, es una filosofía de vida brutal, vive el momento, el día a día como si la vida fuera un puñetero juego divertido en el que es muy difícil perder. Santi es el más feo de los cuatro y, sin embargo, es el que mas folla de todos. Se ha echado una especie de novieta en Ciudad Real a la que se tira cada vez que vamos y también otra en Luciana con la que también moja. Es el típico que acobarda a las tías de tanto palique, las habla, las cansinea, hasta que ellas ceden y él consigue su propósito, que es el que todos perseguimos, por cierto.

 

-         ¡Ey modorros!, ¿de donde venís?

-         Nada, de la Yedra de echarnos unos petas- dice Jose mientras nos sentamos en una mesa-

-         ¿Sabes lo de esta noche?-pregunto-

-         ¿El qué?

-         Lo de la fiesta de la cerveza en “La borrega” y lo del Pepe el Lobo.

-         Si…algo me han contao…¿vamos a ir?¿no?

-         ¡Claro!-contestamos a la vez.

 

La conversación ha transcurrido sin que ninguno nos hayamos mirado a la cara en ningún momento. Los tres estábamos pendientes de la novia de Pedro, el hijo del dueño de la piscina, que acababa en ese momento de salir del baño para tomar el sol en una tumbona. Santi siempre ha confesado que ella es su amor platónico, la chica con la que se hizo las primeras pajas e incluso cuenta que, hace tiempo en una fiesta en un chalet, estuvo a punto de enrollarse con ella. Nos lo ha contado unas cuantas veces, pero en realidad no le creemos demasiado porque Sara, que así se llama ella, está demasiado buena para cualquiera de nosotros.

 

Acabamos la jarra y nos vamos a casa. Hemos quedado con Santi en que hoy se bajará el coche, así que primero pasará a recoger a Jose y luego a mí.

 

Llego a casa y empiezo a oir gritos. Mi padre y mi madre están discutiendo. Creo que esta vez no es por mi culpa pero no estoy dispuesto a comprobarlo así que vuelvo a salir por donde he entrado y me echo un cigarro sentado en la acera de la calle.

 

Este verano está haciendo mucho calor, pero a mí no me importa, lo soporto bastante bien. Lo prefiero al frío, además, quejarse es una tontería, en Ruanda han dicho por la tele que se han cargado a un millón de negros y a nadie parece molestarse…..

 

Después de unas cuantas ralladuras de cabeza paso otra vez a casa intentando evitar cruzarme con mis viejos. Me ducho corriendo, cojo una alita de pollo de la cocina y, mientras me la voy comiendo me pongo unos vaqueros, una camisa negra y vuelvo a salir a la calle a esperar al Santi y al Jose.

 

A la media hora de esperar llegan con el radio cassette del coche a toda castaña con el disco de Blur -Parklife-. Nos encanta ese disco. Está hecho a nuestra medida, a la medida de unos porreros.

 

Vamos al supermercado a comprar unas litronas. Yo no tengo mucha pasta así que, mis dos litronas, me las pagan entre Jose y Santi. Son las nueve y media y el supermercado está cerrado, pero eso a nosotros nos toca la polla, llamamos al timbre de la vivienda y baja uno de los cuatro hijos del dueño a atendernos. Una vez compramos, nos bajamos al parque y nos sentamos en unos bancos.

 

Mientras Santi y yo charlamos Jose empieza a trabajarse un porro.

 

-         ¿Qué tal lo llevas chileno?

-         ¡Buah!, igual que siempre…tirando y eso…jeje-

-         Juas, juas, juas, juas- Jose se rie porque se ha metido entre pecho y espalda medio porro el solito y ya tiene la sonrisa tonta agarrada.

-         ¿Y este? -dice Santi- ¡anda y trae pacá ese porro!- y los dos nos echamos a reír

 

Nos acabamos las litronas y bajamos a la disco JL donde al entrar está sonando un tema de Ace of Base.

 

Siempre solemos hacer la misma ruta, y el primer sitio es este. En realidad podría ser cualquier otro, pero es que Jose le está tirando los trastos a la camarera que es sobrina del jefe, día tras día y Santi y yo no podemos perdernos ese tonteo tan cachondo, además el muy cabrón suele conseguir que nos invite a algún que otro litro de cerveza.

 

A la discoteca se accede a través de una terraza donde se sirven raciones y donde, por regla general, siempre encontramos a algún familiar cenando, a padres, tíos…pero esta noche no hay nadie y no nos entrenemos gracias a dios, porque llevamos un careto tremendo.

 

La discoteca está dividida en la pista de baile y las barras, y al fondo, unas piscinas con toboganes que abren durante el día pero que nosotros solemos utilizar a escondidas por la noche para bañarnos en pelotas.

 

Dejamos a Jose hablando con la camarera y nos acercamos al pinchadiscos, Miguel, un buen tío que además nos pone la música que le pedimos porque está saliendo con una prima de Jose.

 

-         ¿Qué pasa Míguel?

-         ¡Ey colegas!, ¿qué tal?

 

Miguel tiene la manía de palmearnos las manos como si fuéramos jugadores de la NBA, solo que en este pueblo parece un saludo un tanto ridículo.

 

-         ¿Pones algo de Depeche Mode?

-         Vale.

 

Llega Jose con dos minis de cerveza, uno de ellos a medias, el suyo, y otro que le ha sacado a la camarera.

 

-         ¡Dios!, cualquier día me la follo entre los toboganes-dice medio gritando

-         ¡Anda fantasmón!-contesta el Santi

-         Ya lo veréis. Ya lo veréis…..

 

Acabamos los minis y subimos andando al “Tengo que pensarlo”, o “Borrega”, pues así lo llamamos todos en realidad ya que es una cuadra con chinatos y dos barras de plástico.

Al subir la calle rumbo a la terraza, a lo lejos sobresale un gentío enorme en la puerta.

 

            -¡Corred!- grito- ¡Ya ha empezado!

 

Al llegar está Pepe el Lobo y cuatro o cinco del barrio del Castillo pegando hostias como panes. Yo me digo que si alguna vez me peleo jamás lo haré contra estos bestias. Pepe tiene a un muchacho en el suelo y le está soltando puñetazos sin parar en la boca y en la nariz, hasta que el otro comienza a sangrar como un cerdo y empieza a gritar. Pepe, entonces se levanta y le dá una patada en un costado. Nosotros observamos la escena atónitos desde la puerta.

 

A Pepe se lo llevan hacía dentro con los ojos salidos de sus orbitas, por un momento cruzamos nuestras miradas, se la mantengo y le sigo hasta donde está su gente con unos cubatas preparados. A Pepe entonces lo envuelven en abrazos y felicitaciones. A mí me da pena el fulano ese que se ha llevado tantas hostias, pero me lo callo.

 

-         ¡Hála vamos padentro - dice Jose contento como si hubiera acabado una sesión de cine.

 

La “Borrega” está llena hasta arriba. Por cada litro de cerveza te regalan otro y, cuando me quiero dar cuenta, ya vienen Santi y Jose con dos litros cada uno.-Esta noche la vamos a coger buena- pienso.

 

En ese momento vuelvo a dirigir la mirada al grupo de Pepe porque he notado como si me observaran. Es Magdalena, la novia de Pepe, que es catalana y viene a pasar todo el verano con sus abuelos. Ella está un poco aparte del grupo, sola y con los brazos cruzados. Me mira con cara de pena. Yo la observo fijamente y le saco la lengua de forma burlona. Ella sonríe cambiando completamente el rostro de su cara. Yo también sonrío. En ese momento Pepe la llama y le dá un sonoro morreo mientras sus amigos les aplauden, lo festejan y le hacen un corro idiota admirador, en ese instante noto como Santi se ha dado cuenta de todo:

 

-         Chileno…estás como una cabra. Ese tío te va a acabar matando.

-         Ya veremos- contesto como si fuera Clint Eastwood aunque ni yo mismo me lo creo.

 

-         ¿Qué pasa?- dice Jose ya bastante pedo.

-         Nada - contestamos.

 

CAPITULO III

 

Me levanto a las dos y media de la tarde. La noche fué muy larga, y al final, entre pitos y flautas nos agarramos un pedo tremendo. Apenas recuerdo nada, solo estar abrazado a Jose y bailar al son de las canciones del verano, a saber, “La Barbacoa” del incombustible Georgie Dan, Juan Luis Guerra y su “Bilirrubina”, “La gota Fría” de Carlos Vives, “Ella” de Viceversa, Los Rodriguez y su “Sin documentos”, “Quiero tener tu presencia” de Seguridad Social, “Johnny Tecno Ska” de Paco Pil, “El canario” de No me pises que llevo chanclas….canciones míticas todas ellas, bueno….no sé, el caso es que mientras bailábamos abrazados empujábamos a todo el mundo. Puff, también recuerdo haberle soltado alguna chorrada estúpida a la “Gata”, una chica guapísima del pueblo…algo en plan:

 

-         Hola Gata, estooo, ¿qué guapa estas no?, estooo, ¿te vienes pa fuera a fumarnos un petilla los dos?.

 

¡Joder!, reconozco que me pongo muy baboso cuando voy así de pedo y le tiro los trastos a toda chica que se me acerque pero…es que lo que tengo con la Gata es increíble, ella consigue que no pueda retener mis instintos mas primarios, ¡¡está tan buena!!.

 

Voy recordando en una especie de flashback cinematográfico, con escenas sueltas lo que hice por la noche. Me parto el culo de risa cuando recuerdo a Jose enrollándose con la “negra” y a Santi y yo deshuevados, observándolos a distancia, viendo cómo Jose le metía mano bajo la blusa y de cómo la “negra” le echaba mano al paquete. Normalmente, nos cuenta Jose, le acaba haciendo un dedo, pero esa noche andaba demasiado borracho, tanto, que en un descuido, mientras ella iba a pedir algo a la barra, vimos como Jose se ladeaba hacia atrás y echaba una inmensa pota. Lo recuerdo sonriendo mientras me incorporo del catre y me descojono de la risa.

 

La habitación donde duermo tiene dos camas. Huele raro, no es un olor malo (al menos para mi), es un aroma mezcla de cerrado, podrido, alcohol y tabaco un tanto fuerte y pesado.

 

Me visto con lo primero que cojo y me hago un lavado de gato. Paso por el salón donde se encuentran mis viejos y los saludo con un -hola- silencioso y ronco, casi sin querer que me escuchen, como intentando evitar los inevitables interrogatorios y reprimendas.

 

No ha quedado comida, pero cojo un trozo de barra de pan y me hago un bocadillo de salchichón y salgo a la calle.

 

Voy a casa de Jose. Me dice que va a bajar con sus primas a la piscina de la JL. Me apunto sin pensarlo, no me lo pienso ni un segundo, la expectativa de estar con sus primas es algo delicioso que no puedo perderme.

 

Bajo a la piscina a esperarlos, pues aún les quedaba un rato para bajar, y pienso que me da tiempo de hacerme un porro. Mientras me lo fumo imagino la casa de Jose, tiene suerte el hijo de puta, mi casa parece un auténtico funeral comparada con la suya. Esa casa parece endemoniada, cuando están ellas siempre hay fiesta y cachondeo. Son un montón de primos y habitualmente hay mucho jaleo. A mí me gusta Aurora, creo que ya lo dije, pero también me encantan Lorena la rubia, o Prado la tetona, Eleonor y Alicia son demasiado pequeñas quizá, porque una vez recuerdo comentarle a Jose que ya se les notaban las tetillas y se puso como un loco, así que no he vuelto a sacar el tema.

 

Cuando, al cabo de un rato, llegan a la piscina, cogen cuatro tumbonas al lado de la piscina y las observo desde lejos. Mientras se van quitando la ropa, me voy poniendo palote, Prado tiene unas tetas en biquini que vuelven loco mi vista. Las miro descaradamente y mentalmente me hago el propósito de pajearme esta noche pensando en ella. En esos pensamientos metafísicos estoy, cuando se me acerca Jose y me pide el porro.

 

-         ¿Qué pasa Chileno?, ¿fumas como los indios cabreados?

-         No tío, toma -le entrego el porro- ¿qué tal con la “negra”-pregunto-

-         Jodeeeer!!…¿otra vez me enrollé con ella?, ¡¡dios!!, voy a dejar la cerveza tío…

 

Mientras reímos sentados en dos sillas, observamos a las chicas mientras juegan en la piscina. Aurora lleva todo el tiempo mirándonos y sonriendo pícaramente. Jose me pasa el porro.

 

-         ¿Y tu tío?, ha estado Santi en mi casa esta mañana y me ha contado algo raro de ti y de Magdalena, la novia de Pepe el Lobo…

-         Nada, tonterías, ya sabes que de lo que dice el Santi solo te puedes creer la mitad.

-         Ya

 

Al rato, y mientras Jose y yo charlábamos de lo divino y lo humano, o sea de chicas, llegaron Carlos y Salvador. Salva es un chaval del pueblo con el que también nos juntamos a veces. No me llevo mal con él, me gusta la inquietud que tiene con la música, es un tipo raro en este pueblo. Empezó siendo un rapero, pero ahora le mola Nirvana como a mí. Jose, en cambio, se lleva fatal con él. Existe un pique extraño entre ellos, son polos opuestos, pero yo me lo paso genial viéndolos discutir. En la primera y única ocasión en la que se pelearon, el Salva le metió un empujón y una patada en las costillas que a Jose lo dejaron ko unos días, sin embargo, las discusiones no han disminuido en absoluto, al contrario, han aumentado y se han hecho aún mas violentas. Menos mal que está Carlos para intermediar entre ellos. Vive en Madrid y solo acude al pueblo en verano y fechas señaladas. Es un tipo extraño, forma parte del grupo, es el mejor tío, es desprendido, bueno, amable y…un poco pardillo también. Yo lo conozco desde hace un montón de años. Antes incluso que a Jose. Es el único del grupo que aún no ha follado.

 

-         ¿Qué tal chicos?- dice Carlos mientras nos saluda dándonos un abrazo

-         Genial tío!!-dice Jose

-         Bien -digo yo

 

En eso llega Santi, junto con la Gata, Elena, Estrella y Gloria, la novia de Gustavo. Ellas se mueren de risa con alguna chorrada que les ha contado el Santi. Nosotros las observamos entrar. Magdalena también viene con ellas. Al pasar a nuestro lado me mira y sonríe.

 

 

CAPITULO IV

 

Jose y yo nos pusimos a mirarlas mientras se sentaban en el césped. Disfrutábamos de la vista mientras Carlos se tumbaba en la tumbona para darse su habitual baño de sol olvidándose del mundo. En ocasiones, Jose y yo discutimos sobre su sexualidad. Su comportamiento es muy afeminado, pero la discusión se va al garete cuando recordamos el morreo que se metió con Estrella en la puerta de los servicios de la discoteca. No obstante, Jose siempre plantea la duda. En realidad no nos importa, en la panda no somos muy homófonos y la verdad, nuestro grupo favorito, Depeche Mode, no tiene nada de machotes, todo lo contrario, usan una estética bastante gay.

 

Jose, al contrario, no alberga dudas entre nosotros sobre su tendencia sexual, le gustan las chicas. Todas las chicas. Da igual su color de pelo, estatura e incluso peso. Le gustan todas. Es asombroso. Yo soy un poco más escrupuloso con el tema, aunque en mi haber hay algún que otro rollete inconfesable.

 

Del grupo que acaba de llegar todas están muy buenas. Son preciosas de cara, las hay pelirrojas como Estrella, morenas como la Gata y Gloria y rubias como Magdalena. Llevan minúsculos biquinis y se le pueden apreciar fácilmente sus incipientes pechos así como sus firmes culos, sin un gramo de grasa ni una sola estría.

 

Nada mas coger sitio en el césped se bañan, y Santi con ellas. Jose y yo aprovechamos para acercarnos a donde  están para hacerles aguadillas y de paso tocar alguna que otra teta. Ellas se dejan hacer, se ríen. Es divertido y nosotros tampoco nos sobrepasamos demasiado, y si lo hacemos, es con la excusa del juego. Jose y yo no disimulamos, vamos hacía la Gata que es la que nos gusta a los dos y tratamos de sobarla. Ella no se deja demasiado pero no puede impedir que yo, sin querer, y con la excusa de subirla a caballito le palpe el coño. Suelta una carcajada y se aleja, no sin antes darme una buena patada en la cara. Magdalena está aparte. Se encuentra en una esquina apoyada con ambos brazos en el bordillo y parece que toma el sol. Me acerco nadando despacio. Ella me ve pero no hace ningún gesto, parece como ausente. Al acercarme, no se me ocurre nada que contarle, nada que decirle, así que, sin previo aviso y bruscamente, le hago una aguadilla. Magdalena no sabe tomar aire y siempre se tapa la nariz cuando se tira a la piscina  y cuando mete la cabeza en el agua, pero a mí se me ha olvidado, así que, cuando por fin la suelto sale estornudando y con los ojos muy rojos.

 

Visiblemente enfadada sale de la piscina corriendo. Yo me descojono de risa, y tras unos segundos, salgo también del agua. Mientras camino por el borde de la piscina, observo al Jose y al Santi como siguen con las chicas. Me parto de risa con ellos solo con verles la cara de viciosos que tienen.

 

Cuando llego donde está Magdalena, ella se encuentra tomando el sol. Me pongo en la trayectoria y mi silueta le hace sombra, ella por fin, abre los ojos y me mira callada mientras se lleva una mano a los ojos a modo de visera porque el sol que hay detrás de mí la deslumbra. Por fin abro la boca:

 

-¿Qué tal anoche?-pregunto

 

Ella me contesta que muy bien sin apenas hacerme caso, pues ha vuelto a cerrar los ojos para tomar el sol tumbada. Mientras observo entre sus muslos el bikini le digo airado que cómo dice que muy bien si cuando la ví tenía cara de aburrida y cansada. Abriendo despacio los ojos y con una sonrisa burlona suelta:

 

-¿Qué te ocurre?..¿tienes envidia?…o…¿solo celos?

 

Inmediatamente y sin apenas pensar en lo que digo le suelto que es una niñata gilipollas si se piensa que yo tengo celos de ella, y que a mí no me gustan las tías que solo le molan los tíos con moto y musculitos. Mientras suelto mi patochada, ella, visiblemente molesta, se incorpora del césped y me contesta:

 

- Ya…eso es mejor que tu -

- ¿Cómo que yo? - pregunto

- Si. A ti solo te gustan las putas…

 

Lo ha dicho con un tono muy duro, como con rabia, mientras me aparta con el hombro y se aleja de donde estamos.

 

-¿Dónde coño te crees que vas?- pregunto a gritos

- A mear…¿puedo?…¿o no me vas a dejar?.

 

Cabreado, y pidiendo a voces una explicación de lo que acaba de decir, la sigo. Caminando tras ella me fijo en su culo redondo y noto como mi polla se me va poniendo dura. Ella no mira, ni se da la vuelta pero sé que nota que voy detrás suya. Al llegar a la entrada de los servicios le mete a la puerta un fuerte empujón haciendo mucho ruido al cerrarse. Casi sin pensarlo, entro en el servicio femenino detrás de ella. Al pasar, observo que hay varias puertas, todas están cerradas pero observo como la última, al fondo, acaba de ser cerrada. Me acerco a grandes zancadas y con una fuerza y valor impropios en mí, la abro y paso. Ella se encuentra en esos momentos con las bragas del bikini por las rodillas, a medio bajar, pero al verme, al contrario de lo que yo creía no grita, ni me pide que me vaya, solo me mira a los ojos de una forma extraña, una mirada desconocida hasta entonces por mí, y sin tiempo apenas para pensar, acerca sus labios a mi boca y me besa apasionadamente, metiéndome la lengua y sin hacer amago de levantarse la parte inferior del bikini. Me dá un beso suave y húmedo que aún no es muy familiar para mí, pero poco a poco se va convirtiendo en un beso con rabia, mordiendo fuertemente mis labios. En esos momentos tenía mi polla muy empalmada y estaba más cachondo que un perro, así que mi mano, de repente y casi mecánicamente palpó sus tiernos muslos e inmediatamente después se acercaron a su coño. Era una sensación nueva, especial aunque fuera el cuarto o quinto coño que tocaba, la sensación era diferente. Éste estaba húmedo, muy mojado, y mis dedos, casi por arte de magia entraban y salían de su vagina con una gran facilidad. Mientras, ella gemía. No sabría decir en ese momento si lo que ella sentía era dolor o placer, pero su cara mostraba una tensión asombrosa. A cada impulso de mis dedos ella abría la boca y por más aire que tomara su cuerpo, aún parecía necesitar mas oxígeno. Al poco tiempo, ella a su vez, tomó la iniciativa y con su mano derecha empezó a hacerme una paja.. No puedo decir que me gustara esa paja, las mujeres, cuando están tan cachondas, pierden delicadeza y suelen apretar el pene con demasiada fuerza, sin embargo, y pese a la mierda de paja que me estaba haciendo, aún me ponía mas y mas cachondo, así que sin previo aviso, y como había visto en multitud de películas con Jose, levanté su pierna derecha, se la apoyé en la taza del water, y le metí la polla bruscamente. Ella soltó un gritito, pero inmediatamente después me abrazó con fuerzas y me arañó con sus uñas. Ella se dejaba hacer de manera sumisa mientras yo seguía con mis empujones. Así estuvimos hasta que me corrí. No pude reprimirlo y lo hice dentro de ella, fue una gran corrida, una sensación bestial que me dejó sin fuerzas. Sudábamos a goterones, ella tenía sus mejillas muy coloradas y la boca entreabierta. A lo lejos se oía el motor de varias motos que estaban aparcando fuera. Ella me miró y dijo:

 

-         Ha sido el mejor polvo de mi vida

 

No podría decir que para mí había sido además el primero, porque tampoco era cierto, pero de esos años, es del único que todavía hoy me acuerdo, pues los que echaba por entonces eran muy rápidos y la verdad, poco satisfactorios.

 

De repente se oyó a alguien correr y entrar apresuradamente al baño de las chicas.

 

-         ¡Chileno!, ¿estas ahí?..Sal echando hostias tío, que acaban de llegar Pepe y los demás.

 

Me apresuro a subirme el bañador. Ella está sentada en la taza y me mira con cara melosa, y sin rastro ninguno de ese cabreo que tenía apenas unos minutos antes.

 

-         Me voy

-         Adiós

 

Al salir había mucha gente y Pepe caminaba despacito directamente hacia donde yo estaba.

 

-         Hola Chileno, ¿qué tal?

-         Bien Pepe…¿y tu?

-         Pos ná, buscando a la parienta, por cierto, las chicas me han dicho que la han visto contigo, ¿sabes donde está?

-         He estado hablando con ella y eso, pero ahora creo que está en el servicio, por cierto Pepe, vaya paliza le metiste al pollo aquel anoche ¿eh?

-         Si, je je, y si me dejan lo descuartizo

-         Vaya tela…

-         Jeje…mira por ahí sale

 

Magdalena salía del servicio haciéndose una coleta y aún con las mejillas enrojecidas. Mi corazón iba a mil por hora y tartamudeando me despedí:

 

-         Bueno Pepe, nos vemos..

-         Cuídate. Por cierto, ¿tienes porros?

-         No, pero creo que a Santi le queda algo, pregúntale

-         Vale

 

Mientras me acercaba a las tumbonas donde estaban Carlos, Jose, sus primas y Santi, noté flojedad en mis piernas, no sabría decir si a causa del polvo que acababa de echar, o por el miedo a que Pepe me hubiera descubierto. Al sentarme junto a los chicos, me dí cuenta de que yo no era el único que estaba cagado de miedo. Jose tenía la cara blanca y Santi me miraba perturbado

 

-         Estas como una cabra - soltó -

-         Ya

 

Tras un silencio Jose estalló en carcajadas y yo tras el

 

-         ¡Qué cabrón!….¡que hijo de puta!…ese tío te va a matar si se entera- dijo

-         Y a nosotros - sentenció Santi -

6 comentarios »

  1. [...] NUEVA NOVELA [...]

    Pingback por …..ESTOY BIEN….. « Azucarmode | 26 Noviembre, 2007

  2. Al final le meten una ostia de tres pares de cojones!!, lo he adivinado???, jejejejejeje. Me traen recuerdos muy agradables al leer ésta mini novelilla que estás montando. En Madrid van a hacer un concurso de novela,pagan 26.000€ al ganador aparte de la publicación de la obra. Gracias por hacerme recordar todas las risas que me eché con vosotros.

    Comentario por bárbara | 27 Noviembre, 2007

  3. oleeeeeeeeee, porrrrrrrfin!!!, ya erahora, la tenias muy abandonadita a la pobre de la novela…a ver si sigo yo con la mia!
    Besines!

    Comentario por Bárbara | 9 Junio, 2008

  4. estafada españa entera,te gastas 60 euros y te fumas media vela,vela..la novela mola.proximo capitulo?

    Comentario por polska | 1 Julio, 2008

  5. polska, eso llevo yo esperando desde hace ni se sabe!, ahora anda un poco liado el pobrecito mio

    Comentario por xulis82 | 10 Julio, 2008

  6. [...] VERANO 1994.NOVELA. [...]

    Pingback por NOVELA. VERANO DE 1994. CAPÍTULO IV- « AZUCARMODE | 30 Septiembre, 2008

Deja un comentario