RELATO CORTO. VIAJE A ESTRASBURGO.

Estaba apoyado en la madera de un antiguo puente que cruzaba el río Aar en Estrasburgo, cuando Jean Cloud se me acercó y me dijo al oído en perfecto español.
- Eres un farsante, sabemos que no perteneces al grupo que ha venido de visita a Francia. Sabemos que eres un puto socialista que quieres venir a difundir la revolución en mi país y acabar con nuestra gloriosa república.
- ¿Qué?, dije con voz entrecortada mientras miraba con miedo el rostro barbudo de Jean Cloud.
- Lo que oyes español hijo de puta, y como se te ocurra decir algo te metemos en una jaula y te ahogamos en este río francés tan bonito que tienes bajo tu culo. Que sepas que te estoy vigilando.
El resto del grupo, del cual me había separado brevemente se iba acercando. Hablaban de salir esa noche por Estrasburgo y conocer su noche. Se puso a mi lado Pilar, y entre sonrisas me dijo que le estaba impresionando mi don de lenguas, que me había visto de lejos hablar con Jean Cloud, el chofer del autobús que nos habían asignado. Mi mirada tuvo que ser de verdadero pánico porque ella me pregunto enseguida que si me encontarba bien.
- ¿Puedo confiar en ti? – pregunté.
- Claro que si….¿qué ocurre? .
- Este fulano…el Jean Cloud. Creo que se ha vuelto loco.
- Tú si que estás loco Jose, no ves que es un buen hombre que lo único que le preocupa es comer y comer.
- Ya me he fijado, pero veras, tengo una sospecha, este tipo debe ser de la inteligencia francesa o algo…me ha amenazado con no sé qué coño de no se qué revolución…
- Vamos a preguntárselo a los otros- dijo Pilar.
Los otros eran Agustín, Graci, Mario, Nicolás y Mirían, miembros como yo del partido y que también habían hecho el viaje. Disimuladamente y sin que nos vieran los demás, nos metimos en una cafetería muy coqueta que tenia en las ventanas colgada patucos de bebe hechos con ganchillo y que nos pareció muy acogedora. Allí, después de pedir varias cervezas de medio litro, pues en realidad, a ninguno de nosotros le apetecía tomar café, les expuse mi encontronazo con Jean Cloud. Todos rieron, y se llevaron las manos a la cabeza ante semejante tontería. Hicieron bromas con mi estado de embriaguez y siguieron riendo con la ocurrencia. Todos menos Nicolás. Nicolás me miro fijamente y me hizo un gesto como que fuera hacia el “toilette” con el. Se levantó sin decir nada ,y se fue directo al servicio que estaba bajando unas empinadas escaleras. Inmediatamente después, lo hice yo. Al bajar y entrar al servicio de “monsieurs”, no lo encontré, fue al rato cuando le vi asomar la cabeza detrás de la puerta de un water cerrado.
- ¡Pasa! –me dijo.
Pase con cierto acojone en el cuerpo, pues no conocía a Nicolás desde hacía mucho y lo tenia por un hombre mas bien tímido y esa intriga me desconcertaba. No obstante, y a pesar del temor, pasé y él cerro la puerta con el seguro.
- Te tengo que decir algo muy importante Jose-.
A esas alturas estaba dispuesto a bajarme los pantalones y aprovechando la coyuntura cagarme allí mismo, pero hice un gran esfuerzo y empece a escucharle.
- De ti depende el éxito de la misión.
¿Qué coño misión?, me preguntaba yo, que solo había ido de viaje a Estrasburgo para conocer las puñeteras instituciones europeas y de paso a beberme toda la cerveza Noé que encontrara fresquita, pero no dije nada.
- La misión que me encomendó Zapatero vía CNI.
Aquí casi me desmayo.
- Debemos meter un micrófono oculto en el parlamento y hemos filtrado a los servicios secretos portugueses que lo llevaríais en la maleta o bien, Pilar, o Miriam, o Graci o tú, y como los portugueses son unos degeneraos y sus servicios secretos tienen poco de profesionales se lo han contado a los servicios secretos franceses, y la misión consiste, en que ellos sigan confiando en esa grandisima mentira ideada por Zapatero y por su ministro Moratinos.
La virgen santa, Moratinos estaba en eso. Pense que si el ministro Moratinos se había metido en esa historia es que debía ser jodidamente importante así que, como buen español que soy, le di un abrazo al compañero Nicolás y le dije, casi con lagrimas en los ojos que contara conmigo, que jamas me imagine cuando salí de Piedrabuena que el mismísimo gobierno confiaría en mi semejante misión. Él se despidió y me confesó, que llevaba mucho tiempo dedicándose a eso y que estaba genial, entre otras cosas, porque ser espía es cojonudo para ligar. No pude mas que darle otro achuchón y guiñarle el ojo para tranquilizarle y mostrarle que el secreto estaba bien guardado. Al final todo salió bien, y el compañero Nicolás puso el puñetero micrófono sin que nadie sospechara de el, eso si, a Gema, Graci, Pilar y a mi, las maletas “sospechosamente” nos desaparecieron en el aeropuerto de Frankfurt. No debería haberlo contado, pero es que si no lo cuento…reviento.
LA VEJEZ
Cada vez es más inconstante el ritmo de mi vida. Será que nos hacemos viejos, contestó mi amigo Oscar mientras apurábamos el undécimo botellín. No es eso,
dije yo. En realidad sigo siendo joven, ya ves, sigo bebiendo, fumando…..era inútil seguir, tenía razón, nos estábamos haciendo viejos.
Lo supimos cuando, de camino a casa, nos cruzamos con unas pistas de fútbol vacías y las miramos con amargura, ¿cuánto tiempo hacía que no jugábamos a la pelota?…y lo peor…¿jugaríamos ya alguna vez?.
RELATO – LA PLAZA DEL PILAR
En la plaza del Pilar de Ciudad Real, los ancianos se van acomodando a lo largo de la mañana, esperando que algún acontecimiento especial les saque de esa rutina diaria que es dejar pasar la vida.
Anselmo y su grupo de compañeros, como cada mañana, se sientan en el banco que está al lado del reloj digital que permanece invariable en una esquina de la plaza. Su pantalla digital solo da las horas y los grados. Anselmo ya sabe que son exactamente cinco segundos los que tarda en cambiar del sistema horario al térmico. Es junio, el reloj marca las once y treinta y ocho minutos. A los cinco segundos exactos, marca treinta y dos grados centígrados.
A pesar de ser compañeros veteranos y que llevan años compartiendo el mismo banco de piedra, pueden pasarse mañanas enteras sin que ninguno de ellos intercambie ni una palabra. Hoy parece un día de esos. Cada uno parece enfrascado en íntimos pensamientos y no hacen caso de nada. Anselmo piensa en su juventud. En realidad, cuando se pone a pensar, no piensa, solo recuerda. Recuerda fragmentos, pasajes de su vida y los vuelve a rememorar. Eso le produce abatimiento, pues casi siempre encuentra alguna alternativa a una situación, o alguna solución de algún problema ocurrido que en aquel momento no se le ocurrió, o no tuvo la valentía suficiente de emprender.
Mientras se mantenía en esos devaneos habituales de su imaginación, levantó al vista y observó a su alrededor. De repente Blasa, su mujer, pasó a escasos metros de el acompañada de otro hombre sin percatarse de su presencia. Parecía alegre, la misma jovialidad que mostraba cuando iban juntos a dar un paseo los domingos, o a alguna verbena de barrio a bailar. Intentó llamarla, pero llevaba algo mas de una hora sentado sin abrir la boca y al intentar emitir un sonido, su garganta se bloqueó con una sequedad desagradable. Cuando tragó saliva, Blasa estaba entrando en una tienda de moda presa de unas carcajadas muy escandalosas debido a algún comentario jocoso de su acompañante. Pensó en el. A simple vista no le reconocía. Llevaba el pelo de punta y, unos vaqueros caídos que enseñaban parte de su calzón. Tal vez le conociera del curso de pintura que estaba impartiendo la asociación de vecinos, o quizá fuera uno de los ancianos que van a los cursos de baile de salón del centro de adultos, no obstante, pensó que había algo que no le cuadraba en su atuendo.
Anselmo optó por esperar a que salieran de la tienda. Mientras esperaba, se fijó en el escaparate, mostraba ropa vaquera, muy ceñida, con colores llamativos y con mensajes en inglés del tipo “I`m too sexy” o “Fuck the World” y cosas por el estilo que Anselmo, ni remotamente sabía que significaban. Del interior de la tienda la música salía despedida frenéticamente. Era un chunda chunda molesto y repetitivo, nada que ver con la música que verdaderamente gustaba tanto a Blasa como los pasodobles o las coplas. Mientras todo esto acontecía, en su mente una pregunta le asaltaba:¿Qué demonios hace Blasa?, ¿porqué se habrá metido en esa tienda? y la que mas perplejidad le producía…¿quien demonios era ese tipo?.
Al cabo de un rato por fin salió, pero lo que vio le estremeció en lo mas profundo de su alma. Al salir, Blasa, con su omoplato tatuado que por cierto ¿dónde y cuando se había hecho ese tatuaje?, se agarraba del brazo de aquel tipo de modo muy comprometedor. Seguía riendo cuando de pronto el muchacho se le acercó y la besó en los labios.
Todo esto me contó, doctor, cuando iba de camino al hospital en la ambulancia después de despertarse de su desmayo, y un poco antes de que volviera a repetirle, esta vez, de manera fulminante, el infarto cardiaco.
- - ¿No ha sobrevivido verdad?
- - No, enfermera. Habrá que buscar entre sus objetos personales para intentar localizar a algún pariente.
- - Yo me encargo – se ofreció
La enfermera extrajo todos los objetos personales de Anselmo que estaban en una bolsa de basura azul y los esparció sobre una cama. Entre la ropa encontró una cartera. En la cartera tenía un billete de cinco euros y una foto antigua en color sepia. En la foto se veía a dos chicos jóvenes sonrientes, muy guapos y morenos, y en su lateral una leyenda: “Blasa y Anselmo, verano de 1957. Verbena de la Talaverana”. Tras observar que no había nada mas de importancia, solo papeles, alguna factura y poca cosa mas, introdujo la mano en los bolsillos del pantalón. En el bolsillo izquierdo tenía una moneda de veinte céntimos, un paquete de tabaco con una par de cigarrillos de Celtas y un mechero. En el bolsillo derecho encontró una tarjeta plastificada y en ella se podía leer la siguiente advertencia.
SI ME ENCUENTRAN DESORIENTADO, ACERQUENME A LA RESIDENCIA DE ANCIANOS DEL PILAR. SOY ENFERMO DE ALZHEIMER.
NOVELA. VERANO DE 1994. CAPÍTULO IV-
CAPITULO IV
Jose y yo nos pusimos a mirarlas mientras se sentaban en el césped. Disfrutábamos de la vista mientras Carlos se tumbaba en la tumbona para darse su habitual baño de sol olvidándose del mundo. En ocasiones, Jose y yo discutimos sobre su sexualidad. Su comportamiento es muy afeminado, pero la discusión se va al garete cuando recordamos el morreo que se metió con Estrella en la puerta de los servicios de la discoteca de Juanito. No obstante, Jose siempre plantea la duda. En realidad no nos importa, en la panda no somos muy homófonos y la verdad, nuestro grupo favorito, Depeche Mode, no tiene nada de machotes, todo lo contrario, usan una estética bastante gay.
Jose, al contrario, no alberga dudas entre nosotros sobre su tendencia sexual, le gustan las chicas. Todas las chicas. Da igual su color de pelo, estatura e incluso peso. Le gustan todas. Es asombroso. Yo soy un poco más escrupuloso con el tema, aunque en mi haber hay algún que otro rollete inconfesable.
Del grupo que acaba de llegar todas están muy buenas. Son preciosas de cara, las hay pelirrojas como Estrella, morenas como la Gata y Gloria y rubias como Magdalena. Llevan minúsculos biquinis y se le pueden apreciar fácilmente sus incipientes pechos así como sus firmes culos, sin un gramo de grasa ni una sola estría.
Nada mas coger sitio en el césped se bañan, y Santi con ellas. Jose y yo aprovechamos para acercarnos a donde están para hacerles aguadillas y de paso tocar alguna que otra teta. Ellas se dejan hacer, se ríen. Es divertido y nosotros tampoco nos sobrepasamos demasiado, y si lo hacemos, es con la excusa del juego. Jose y yo no disimulamos, vamos hacía la Gata que es la que nos gusta a los dos y tratamos de sobarla. Ella no se deja demasiado pero no puede impedir que yo, sin querer, y con la excusa de subirla a caballito le palpe el coño. Suelta una carcajada y se aleja, Lee más »
CARTA A UN AMIGO
No me toques las pelotas con que la situación en la que estás no te la esperabas. Era algo que ya sabías. Tú y solo tú, eres el dueño de tu vida y no puedes echar la culpa de todo a factores externos. Ni puedes acusar de esto a las malas compañías, ni puedes decir que tu familia no te comprende porque los dos sabemos lo que han hecho a lo largo del tiempo por tí, lo que han luchado, y los sacrificios que han hecho. Aunque no te lo creas, el apostar fuerte por tu educación, pese a que pueda parecer de una forma muy severa, es lo mas importante que podrían hacer por tí, es la prueba de todo lo que te quieren, es un sacrificio, otro más. Tampoco te puedes echar encima toda la culpa, la vida nos viene encima sin avisar y no tenemos experiencia en las situaciones nuevas, la experiencia se adquiere, créeme. Tendrás tiempo para vivir deprisa y probar cosas nuevas. Tengo treinta y un años, y te aseguro que todo eso viene solo, pero hay que estar preparado para recibirlas, he conocido a algunos que se han quedado en la cuneta por tener demasiada prisa. La vida, no solo es beber cerveza, fumar, y follar con chicas (esta muy bien, cierto, pero no es lo único). Lo único que puedes y debes hacer, es ser inteligente y lidiar con lo que te ha tocado.
La vida te ha puesto pruebas muy duras y te las seguirá poniendo, y el hecho de estar lejos, es una nimiedad comparada con lo que has pasado así que, levanta la cabeza, mira hacia el frente y cómete el mundo. Tienes trece años y tal vez, esa sea la edad perfecta para afrontarlo. Te estás haciendo un hombre, te estás creando como persona y todo eso está construyendo al hombre que vas a ser en el futuro. No te creas lo que te digan los aduladores y sé un tipo integro, para ello lee. Vas a tener mucho tiempo libre así que empápate de lectura, te vas a sorprender, hay escritas mil historias como la tuya, con las que te vas a sentir muy identificado, lee “El guardián entre el Centeno”, lee a Bukowski…y fliparás. Tu vida ya ha sido escrita.
Por último un consejo. No vas a caerle bien a todo el mundo. No seas gilipollas, solo los imbéciles caen bien a todo el mundo y eso es porque no tienen personalidad y son unos pelotas, adulan a todo el mundo. Tienes que ser como eres, porque eres un buen chico, y no te preocupes si no haces amistades pronto. Ya llegarán solas, y serán de verdad, porque serán sinceras. Recuerda a todos los grandes, piensa en Cristo, en Hernán Cortés, en Cervantes, en Ghandi, en el Ché, en Nelson Mandela….todos ellos fueron tan odiados como queridos, pero han sido grandes, y de los que les criticaron u odiaron no sabemos prácticamente nada de ellos. Hay que luchar para ser algo, y hoy te ha tocado a ti. Ahora te toca pasarlo mal, pasar necesidades, miedo, soledad….pero todo eso te hará mejor persona. Te lo aseguro.
Esperando verte pronto, se despide un amigo.
Jose
HISTORIAS DE PIEDRABUENA – La caída de San Isidro
La historia que voy a contar ocurrió hace ya muchos años. Fue en una romería de San Isidro y los protagonistas no los puedo decir porque temo que me demanden, o bien, que me den de hostias cuando me vean. Son ya muy mayores, así que esperaré a que se mueran para contar quienes fueron esos sinverguenzas.
Aquel año hizo muy buen tiempo, la Sierra de la Cruz se había celebrado el domingo anterior e hizo un día fantástico. La romería de San Isidro fue igual, un calor infernal. Como aquel año cayó en sábado, la Fuente Agria se abarrotó de gente de todos lados y había mucho ambiente. Yo era muy pequeño, y recuerdo que incluso había chavales de mi edad que se estaban bañando en la alberca que había dentro de la casilla. A mí me daba asco el agua porque estaba roja y además helada, así que pasé de hacerlo, y eso que mi tía Carmen insistía una y otra vez con que yo me bañara. No lo consiguió, y me fui con mi primo Dorote a ver los puestos, y a buscar al padrino de mi padre para que nos diera veinte duros y gastárnoslo en chucherías o algo. Bueno, a lo que voy, hacía un calor del demonio, y por entonces, además, los botellines costaban solo 80 pesetas, así que los bares que había, se pusieron las botas. La gente bebía y bebía cervezas Calatrava sin parar con su correspondiente tapa de chorizo mientras se escuchaban las canciones de los Chichos y los Chunguitos una tras otra. Al llegar las dos de la tarde, casi todo el mundo estaba borracho. Aquello era un espectáculo. Hasta los policías locales estaban apoyados en la barra bebiendo botellines. Yo estaba en un puesto, al lado del bar donde se juntaban mis padres con mis tíos, cuando me fijé en cuatro tipos trajeados que estaban con el cura. Los cinco se reían a carcajadas y la peña se les acercaba a saludarlos y a la par les invitaba a un botellín fresquito. La barra estaba llena de cascos vacíos, ellos seguían allí, brindando:
-¡Viva San Isidro!!! -decía uno mientras toda la barra respondía gritando -¡Viva!!!
En eso que se les acercó el alcalde con cara encogida y les dijo:
-Pero bueno…donde coño os habéis metido hostias, que hay que meter al santo en la ermita y os llevamos buscando media hora
-¡Ya vamos coño!-dijo el que parecía el costalero jefe-…hips…que prisas…jeje..me cago en dios….¡viva el cristo de san isidro!!
-Que no es un cristo-dijo el cura-que es un santo cooooño…
-Anda cojones…¿y que mas dá?- respondió otro
Al final dejaron los últimos botellines a medias y subieron los costaleros , el cura, dos policías locales y el alcalde para arriba, donde aguardaba la plataforma con el santo encima. La gente les abría paso mientras los cuatro costaleros subían la cuesta haciendo zigzag y el alcalde les miraba con gesto de reproche. Al llegar todo fue bien, se lo subieron a los hombros y todo el mundo los aplaudió, pero cuando entraron e intentaron dejar al santo en el altar ocurrió esto:
Aquello fue un escándalo, hubo dos ancianas que del disgusto tuvieron que ser hospitalizadas por un ataque al corazón, y una de las monjas de la primera fila (que no era del pueblo) cayó en una depresión enorme y dejo los hábitos. Hay quien cuenta que la han visto de madame en el puticlub de Fernancaballero, pero yo no me lo creo porque la gente no dice mas que tonterías. En fin, este es un hecho muy poco conocido y poco recordado y eso es porque todo el mundo iba muy borracho ese día, pero yo si me acuerdo. Fué un puto escándalo, una vergüenza vaya……
SÁBADO DE GUARDIA
de oficinas en mitad de Ciudad Real, y los sábados permanece cerrado al público. Solo abre la mía y el resto del edificio permanece en silencio y a oscuras, tan solo se acerca algún despistado a solucionar algo, pero normalmente no hay mucho trabajo, así que me aburro soberanamente.
Para pasar el tiempo, al entrar, me acerco a los buzones y robo unos cuantos periodicos, en concreto, mango el Lanza, el Tribuna, El Día y La Razón, que son a los que están suscritos los notarios, abogados, empresarios…y demás calaña que trabaja por aquí. Para no volverme loco suelo traerme algún libro, o me compro el diario Público.
Estar solo en sitios extraños me produce ansiedad, no sé si le pasa a todo el mundo, pero la verdad es que los hospitales, las iglesias, los edificios de oficinas, los ayuntamientos, los centros de salud y el resto de edificios públicos me ponen cachondo cuando están vacíos, me entran unas ganas locas de follar y eso me preocupa, ¿y si estoy tarado?…a veces me asusto. Acabo de hablar con mi chica por teléfono y se me ha puesto mas dura que un semáforo, así que he estado tentado de decirle que se viniera para hacerle el amor sobre el mostrador, o sobre mi mesa, o mejor…sobre la mesa del jefe, pero al final me he comportado como una persona civilizada y he retenido mis ganas por que sé, que si se lo digo, ella es capaz de coger el coche y venir a toda prisa (está bastante mas chalá que yo).
Una alternativa es pajearme, pero me da asco hacerlo en los servicios públicos, y la otra es meterme en internet, pero mi jefe es además de jefe, informático, y el cabrón al final se acaba enterando a pesar de que borre las cookies y demas historias del ordenador. Así que me entrentendré trabajando…tiene cojones…a veces pienso que solo sirvo para trabajar.
NOTA: Son las 13:33 y no lo soportaba mas. Me he metido en internet a ver las noticias y en mi página a controlar las visitas en la estadística (otro tipo de masturbación). El lunes, como en realidad me llevo genial con mi jefe, se lo contaré, y expiaré mis culpas tomandome unas cervecitas con él.
HACER EL AMOR
Después de hacer el amor, la habitación se envuelve del olor mágico que nos dá la vida.
Uno sabe que está vivo por algunos detalles. Nuestra mente capta a nuestro alrededor los mensajes que el entorno les ofrece, pero el único momento en el que el ser humano es realmente consciente de que está verdaderamente vivo, es cuando llega al orgasmo. Ni siquiera comer produce tanto placer. Solo el hecho de amar, de poseer a alguien, de morder, besar, chupar y penetrar logra lo que no consigue nuestra vista, tacto oído u olfato. Sentirnos vivos y formar parte de algo, al fin y al cabo, follar es tan natural como la supervivencia. La naturaleza es sabia, si no sintiéramos ese placer follando, no gastaríamos nuestras fuerzas en esa tarea y el ser humano desaparecería de la faz de la tierra.
Hasta hace poco no creía en la vida eterna. Ahora lo entiendo. Vive eternamente quien procrea porque por lo menos una célula suya, los genes, seguirán existiendo cuando muera. Y aunque estés bajo tierra o hecho cenizas, algo tuyo andará vivo por el mundo Por eso quiero tener un hijo. Para ser eterno.
Yo todavía no quiero morirme, por eso practico la inmortalidad todas las noches. Acabo exhausto, gasto el resto de energías que me quedan del día en esa tarea. En realidad, follando, también muere una parte de mí, lo que mi orgasmo produce. ¿Curioso no?, amar, además de dar vida, también es muerte.
HISTORIAS DE PIEDRABUENA – El saltamontes
Corría el año 1990. Por entonces, la cocaína no existía, o tal vez sí, pero seguro que no en las cantidades en las que se consume ahora ni mucho menos. Como mucho, la gente se fumaba algún porro de hachís, y el lujo de los que se ponían entonces, era conseguir polen. No tenía nada que ver con lo que hay ahora. Por entonces, en verano, la gente salía todas las noches, y aunque no se llenaba todo tanto como los viernes y los sábados, que era la rehostia, había gente en los sitios de lunes a jueves. Lo que mejor funcionaba eran la “J.L.”de Juanito y la Borrega o “Tengo que Pensarlo”. Entre ambas discotecas había un pique impresionante y de ello escribiré otro día. Lo que me ocupa hoy, fue lo que ocurrió en septiembre de 1990, concretamente el primer día de fiestas de ese año.
Todos esperábamos ese día expectantes. La calle Real se llenaba de puestecillos desde los jardincillos hasta casi llegar a la Iglesia. Por entonces no había puestos de moros, y los vendedores, eran como mucho gitanos. Como no había recinto ferial había pocas atracciones. La que nunca fallaba, eran los coches de choque. Recuerdo que mi abuela les decía a mis primas que no se acercaran, ya que los chavales que
trabajaban en esa atracción tenían fama de cabrones y corría el rumor de que solían ventilarse a bastantes de las que se dejaban caer por allí. Yo nunca la entendí, lo que veía cuando me acercaba, era a cuatro descamisados barbudos y sudorosos con cara de bandoleros. Con el tiempo, he descubierto que a la mayoría de las tías, lo que realmente les pone, son ese tipo de tíos, pero bueno, esa también es otra historia.
El caso es que esas fiestas tuvieron una novedad. De entre las atracciones que vinieron, hubo una que atrajo el interés de todos, “El Saltamontes”. El día que empezaron a montarlo, bajamos con las bicis y nos sentamos para contemplarlo, nunca antes había venido al pueblo algo así de espectacular, como mucho “El Látigo” y el “Coche de Papá”, ya ves, menudencias comparadas con lo que estábamos viendo. Lo instalaron en un lateral del cuartel de la Guardia Civil, concretamente en el que hay detrás del Pub América (otro expediente x del pueblo del que también escribiré otro día). Se tiraron todo el día montándolo y a eso de las siete de la tarde acabaron. Yo estaba con mi primo Dorote, Curro, Curini, Jorge y no sé si había alguien mas. El caso es que empezaron a probarlo. Yo y mi primo ya lo habíamos visto en alguna ocasión e incluso montamos el él en las ferias de Alcazar de San Juan, que era donde yo vivía. Jorge también lo había visto en Torrejón, aunque nunca había subido en él. Con la perspectiva del tiempo, y con los avances que hay ahora, puede parecer una completa estupidez e incluso una atracción floja, pero nosotros tan solo teníamos 13 o 14 años y lo que veíamos era la repolla en verso.
Los chavales que la montaron observaron que la gente se arremolinaba alrededor de aquel aparato y que mirábamos con caras raras. Yo lo hacía divertido, pero sí recuerdo otras miradas de escepticismo, de asombro y algunas de miedo a mi alrededor. Entre la gente, se oían comentarios del tipo:
- Eso no es seguro, me ha contado mi primo que se han matado ya varios ahí -
Y otras del tipo:
- A mí no me mola eso, pero no es por miedo…, es que me aburre -
En esas estábamos, todos expectantes cuando aquello empezó a moverse solo y a soltar estallidos de luces. Lo estaban probando. Cuando las patas de aquel bicharraco soltaban aire comprimido lanzaban un ruido ensordecedor que asustó un poco mas a los chavales que no estaban convencidos de la historia esa. Al acabar la prueba, un hombre mayor, debía de ser el dueño, se acercó a nuestro grupo:
- Venga chicos-soltó sonriendo- montaros que el primer viaje es gratis.
Mi primo y yo salimos corriendo y nos montamos en el primer asiento que encontramos libre. Al momento, cogimos la barra de hierro que servía de seguro y lo ajustamos a nuestro vientre. El sonido te encogía el estómago, cuando te lo ajustabas sonaba “clack-clack” y esa era la señal de que de ahí ya no te ibas a mover. Cuando ya nos habíamos sentado y miramos a nuestro alrededor, la sorpresa fue mayúscula. De las nueve patas que tenía el bicho, al menos tres quedaban vacías, la gente no se atrevía a montar y os aseguro que allí había peña de sobra. Nosotros llamamos a algunos:
- ¡Vamos Pedro!…¡Sube!
Pero ni Pedro, ni Paco que andaba un poco mas para allá subieron, solo miraban con cara de decir: -a mi no me vengas con vainas que no me subo ni harto vino-
Cansado de esperar y un poco sorprendido -supongo- al final, el dueño hizo funcionar aquello. La gente lo vio y se convenció. Esa noche y los días siguientes “El Saltamontes” funcionó cojonudamente y fue un exitazo tremendo.
EL DIA DE MI MUERTE
Cuando pienso en el día de mi muerte, solo pienso en que, lo que realmente me jodería, sería perdérmelo. Me gustaría estar en medio del funeral, camuflado, y observar a mí alrededor. Me fijaría en las caras de la gente, y en los gestos de algunos de ellos. Quisiera ver quien asistiría, y sorprenderme con algunas ausencias. Sé quien va a ir seguro. La familia no creo que me falle, y de amigos…supongo que los más cercanos irían, así como mis compañeros de trabajo. La duda es la gente que para mí no es importante. Las personas con las que me cruzo habitualmente en mi día a día y que quizá tienen un apego a mí, mas fuerte del que yo pueda tener hacía ellos. Me gustaría interpretar sus pensamientos, o mejor, me gustaría saber que piensan, la manera en la que me han conocido, si es con aprecio, con dudas, con odio, con afecto, con amor….. Si pudiera conocer el pensamiento, tendría especial atención en el pensamiento de las mujeres que he amado. Saber que piensan de mí, a las que abandoné, que poso les dejé, y a las que me dejaron, que sentimiento guardan hacia mí.
Cuando pienso en el día de mi funeral no puedo evitar ver caras tristes, y no soy consciente de que habrá gente que se alegre, y me encantaría saber quienes son, para evitarlo en vida. Porque tienes que ser un verdadero hijo de puta para que haya alguien que se alegre.
Si pienso en mi fin, al final, no puedo remediar sonreír, porque todo lo que suceda, ocurrirá sin mi intervención directa, y lo que mas me jode….sin que yo pueda vivirlo.
¿SIN DUDAS?
En aquella ocasión Isabel lo tendría claro. No albergaría dudas ni tendría que pensar nada.
Simplemente diría:
- Gracias pero no puedo aceptarlo…¿porqué no se lo regalas a tu mujer?
Esta vez se sentía con fuerzas para enfrentarse a él. Eso, al menos fué lo que pensó cuando la noche anterior recibió el mensaje de Paco:
MAÑANA M PASO X TU TRABAJO Y T DOY UN REGALILLO.M ACUERDO MUXO D TI.TQ.BESOS
La mañana pasaba sin sobresaltos aparentes. El trabajo de Isabel es monótono y previsible. Las mismas caras, las mismas funciones, las mismas paredes grises…pero hoy, en su interior se mascaba un inmenso temor. Se hacía mil millones de preguntas,¿qué demonios quiere ahora este de mi?,está casado…¿porqué no me deja en paz de una vez?…pero toda esa inquietud era contraproducente, cada vez estaba mas nerviosa y había tenido que ir ya tres veces al lavabo a hacer sus necesidades y dos a echarse un pitillo. Su jefe la miraba desde su despacho de manera sospechosa, hacía tiempo que la vigilaba bajo la excusa de un menor rendimiento, pero ella sabía que no era por eso, el muy cabrón simplemente quería imponerse laboralmente desde que aquella vez que estuvieron tomando cañas ella se rió abiertamente de sus sucias insinuaciones. No se lo había perdonado, pero a ella le daba igual, si tenía cojones, que la echara, ella se llevaría una buena indemnización y se largaría por ahí a pasar un año sabático. No era eso, simplemente quería joderla de esa manera.
De repente, el teléfono de su mesa sonó.
-¿Si?- respondió tragando saliva
- Isabel. Sal fuera. Hay alguien que pregunta por tí.
Mientras caminaba por el pasillo hacía la entrada se asustó pensando en que se le había olvidado lo que tenía que decirle. El discurso que se había montado para impresionarle con su desdén habia desaparecido de su mente. Su susto se convirtió en pánico cuando se dió cuenta de cómo tiritaba y cómo el estomago se le había hecho un nudo.
Al salir al recibidor allí estaba él.
-Hola Isabel
-Hola Paco…esto…quería decirte que…
-Me he acordado mucho de ti ¿sabes princesa? -susurró bajito mirándola a los ojos-
-Ya pero…
-Esto es para ti-dijo entregándole algo envuelto en papel de regalo
No recuerda qué era el regalo, ni lo que pasó después. Al abrir los ojos y descubrir que se encontraba en una habitación de hospital, y que, a su lado se encontraba Paco descubrió que, otra vez, nada sería distinto y que todo volvería a ser igual. Sin embargo no podía explicarse porqué demonios se encontraba tan rematadamente feliz.
NOCHE FLAMENCA
lo que tiene salir por Ciudad real es que, hoy por hoy, no existen demasiadas alternativas. Hay bastantes bares de copas, pero unos y otros están calcados, son copias y falta que alguien innove.
Eso ya ocurre. Existe una burbuja entre los locales nocturnos. Se llama “El Albero” y es un local de muy buen ambiente, de estilo flamenco y donde hay actuaciones en directo.
El viernes volveré a ir. Solo. A beberme mi botella de vino en una mesita mientras intento escribir, a ver si me inspiro envuelto en esa mística flamenca.
Iré solo. Como el pasado sábado. Y…tal vez…acabe la noche acompañado. Como el sábado pasado.










