CAPITULO SEGUNDO. LLEGADA A LA OFICINA Y CARLA
Ignacio llega a la oficina todavía con el estupor de no saber que cojones pasó la noche anterior. Llega tarde, no demasiado, solo quince minutos y hace un saludo a todos:
- Buenos días…- dice con voz ronca
No obtiene respuesta, casi nunca lo obtiene, no se lleva bien con casi ningún compañero porque en su interior piensa que son unos seres amargados que apenas follan y llevan una mierda de vida. Su colega Javier le mira y le hace un gesto condescendiente con la cabeza, a lo que Ignacio sonríe y le muestra el dedo índice haciendo ademán de metérselo en la boca.
- Eso es un gesto obsceno- le recrimina un jefe de la oficina con el que no hace muy buenas migas y que estaba observando toda la acción.
- Te equivocas Carlos, no es obsceno, hay gente a la que le gusta
- Eres un gilipollas Ignacio
- Ya…
Ignacio se pone el MP3 y empieza a mover el ratón haciendo como si trabaja. Al cabo de un rato se da cuenta de que aún tiene las gafas de sol puestas y se ríe. Su compañero Iván le mira y le hace un gesto para que le acompañe al servicio. Se levanta y pasa al lavabo detrás de él.
Con la puta ley antitabaco el servicio se ha convertido en el refugio de los “drogadictos” fumadores para esconderse. En la oficina sólo quedan cuatro fumadores y parecen chiquillos de instituto escondiéndose para que no les pillen. Ivan le ofrece un cigarro y con gesto serio le comenta que las cosas están jodidas.
- ¿Jodidas?…¿y eso?- contesta con gesto cansado Ignacio.
- Creo que van a echar a la puta calle a alguien. Las ventas han bajado y los jefazos ya no se llevan la pasta que se llevaban antes, cuando no había crisis.
Ignacio escucha absorbiendo cada calada del cigarro como si fuera la última, en realidad, hace tiempo que se la suda el trabajo, el lo que quiere es escribir, escribir una novela, la mejor novela de la última década y que eso le sirva para hacerse rico y tocarse los cojones para el resto de su vida. Sabe que es imposible, que no tiene genio, ni talento para llevarla a cabo, pero es su sueño, todos vivimos en un sueño y el de Ignacio es ese.
Ignacio le comenta que no está preocupado y le dice a Ivan que no se preocupe por él, pero que le deje solo que tiene que cagar. Ivan apaga el cigarro en el grifo y sale fuera. En realidad no tiene ganas de cagar, quizá si podría vomitar si se lo propusiera, pero en realidad lo que quiere es estar solo, sin embargo, en ese momento la puerta se abre. Es Carla, la becaria. Él la mira despistado y ella le pregunta si se puede echar un cigarrillo con él. Por supuesto, responde mientras observa su apretado escote. No hablan de nada en concreto, solo generalidades. Ella le pregunta si salió anoche, a lo que el responde con una sonrisa. No me digas mas – dice ella, mi novio esta de viaje y anoche aproveché… – ¿Aprovechaste?- pregunta. Si…pufff…creo que todavía voy pedo y todo….jeje. Ya somos dos – dice el- mirándola fijamente a los ojos.
-Uy uy uy…me voy que no me gusta como me estás mirando – dice Carla con cierto nerviosismo en el habla.
Así que apaga el cigarro y abre la puerta pero antes de cerrar le mira con sonrisa burlona. Ignacio sonríe. Cree que ha vivido esa situación, pero lo que es aún mejor. Sabe como acaba. Se la acaba follando.

