NOVELA. VERANO DE 1994. CAPÍTULO IV-
CAPITULO IV
Jose y yo nos pusimos a mirarlas mientras se sentaban en el césped. Disfrutábamos de la vista mientras Carlos se tumbaba en la tumbona para darse su habitual baño de sol olvidándose del mundo. En ocasiones, Jose y yo discutimos sobre su sexualidad. Su comportamiento es muy afeminado, pero la discusión se va al garete cuando recordamos el morreo que se metió con Estrella en la puerta de los servicios de la discoteca de Juanito. No obstante, Jose siempre plantea la duda. En realidad no nos importa, en la panda no somos muy homófonos y la verdad, nuestro grupo favorito, Depeche Mode, no tiene nada de machotes, todo lo contrario, usan una estética bastante gay.
Jose, al contrario, no alberga dudas entre nosotros sobre su tendencia sexual, le gustan las chicas. Todas las chicas. Da igual su color de pelo, estatura e incluso peso. Le gustan todas. Es asombroso. Yo soy un poco más escrupuloso con el tema, aunque en mi haber hay algún que otro rollete inconfesable.
Del grupo que acaba de llegar todas están muy buenas. Son preciosas de cara, las hay pelirrojas como Estrella, morenas como la Gata y Gloria y rubias como Magdalena. Llevan minúsculos biquinis y se le pueden apreciar fácilmente sus incipientes pechos así como sus firmes culos, sin un gramo de grasa ni una sola estría.
Nada mas coger sitio en el césped se bañan, y Santi con ellas. Jose y yo aprovechamos para acercarnos a donde están para hacerles aguadillas y de paso tocar alguna que otra teta. Ellas se dejan hacer, se ríen. Es divertido y nosotros tampoco nos sobrepasamos demasiado, y si lo hacemos, es con la excusa del juego. Jose y yo no disimulamos, vamos hacía la Gata que es la que nos gusta a los dos y tratamos de sobarla. Ella no se deja demasiado pero no puede impedir que yo, sin querer, y con la excusa de subirla a caballito le palpe el coño. Suelta una carcajada y se aleja, no sin antes darme una buena patada en la cara. Magdalena está aparte. Se encuentra en una esquina apoyada con ambos brazos en el bordillo y parece que toma el sol. Me acerco nadando despacio. Ella me ve pero no hace ningún gesto, parece como ausente. Al acercarme, no se me ocurre nada que contarle, nada que decirle, así que, sin previo aviso y bruscamente, le hago una aguadilla. Magdalena no sabe tomar aire y siempre se tapa la nariz cuando se tira a la piscina y cuando mete la cabeza en el agua, pero a mí se me ha olvidado, así que, cuando por fin la suelto sale estornudando y con los ojos muy rojos.
Visiblemente enfadada sale de la piscina corriendo. Yo me descojono de risa, y tras unos segundos, salgo también del agua. Mientras camino por el borde de la piscina, observo al Jose y al Santi como siguen con las chicas. Me parto de risa con ellos solo con verles la cara de viciosos que tienen.
Cuando llego donde está Magdalena, ella se encuentra tomando el sol. Me pongo en la trayectoria y mi silueta le hace sombra, ella por fin, abre los ojos y me mira callada mientras se lleva una mano a los ojos a modo de visera porque el sol que hay detrás de mí la deslumbra. Por fin abro la boca:
-¿Qué tal anoche?-pregunto
Ella me contesta que muy bien sin apenas hacerme caso, pues ha vuelto a cerrar los ojos para tomar el sol tumbada. Mientras observo entre sus muslos el bikini le digo airado que cómo dice que muy bien si cuando la ví tenía cara de aburrida y cansada. Abriendo despacio los ojos y con una sonrisa burlona suelta:
-¿Qué te ocurre?..¿tienes envidia?…o…¿solo celos?
Inmediatamente y sin apenas pensar en lo que digo le suelto que es una niñata gilipollas si se piensa que yo tengo celos de ella, y que a mí no me gustan las tías que solo le molan los tíos con moto y musculitos. Mientras suelto mi patochada, ella, visiblemente molesta, se incorpora del césped y me contesta:
- Ya…eso es mejor que tu -
- ¿Cómo que yo? – pregunto
- Si. A ti solo te gustan las putas…
Lo ha dicho con un tono muy duro, como con rabia, mientras me aparta con el hombro y se aleja de donde estamos.
-¿Dónde coño te crees que vas?- pregunto a gritos
- A mear…¿puedo?…¿o no me vas a dejar?.
Cabreado, y pidiendo a voces una explicación de lo que acaba de decir, la sigo. Caminando tras ella me fijo en su culo redondo y noto como mi polla se me va poniendo dura. Ella no mira, ni se da la vuelta pero sé que nota que voy detrás suya. Al llegar a la entrada de los servicios le mete a la puerta un fuerte empujón haciendo mucho ruido al cerrarse. Casi sin pensarlo, entro en el servicio femenino detrás de ella. Al pasar, observo que hay varias puertas, todas están cerradas pero observo como la última, al fondo, acaba de ser cerrada. Me acerco a grandes zancadas y con una fuerza y valor impropios en mí, la abro y paso. Ella se encuentra en esos momentos con las bragas del bikini por las rodillas, a medio bajar, pero al verme, al contrario de lo que yo creía no grita, ni me pide que me vaya, solo me mira a los ojos de una forma extraña, una mirada desconocida hasta entonces por mí, y sin tiempo apenas para pensar, acerca sus labios a mi boca y me besa apasionadamente, metiéndome la lengua y sin hacer amago de levantarse la parte inferior del bikini. Me dá un beso suave y húmedo que aún no es muy familiar para mí, pero poco a poco se va convirtiendo en un beso con rabia, mordiendo fuertemente mis labios. En esos momentos tenía mi polla muy empalmada y estaba más cachondo que un perro, así que mi mano, de repente y casi mecánicamente palpó sus tiernos muslos e inmediatamente después se acercaron a su coño. Era una sensación nueva, especial aunque fuera el cuarto o quinto coño que tocaba, la sensación era diferente. Éste estaba húmedo, muy mojado, y mis dedos, casi por arte de magia entraban y salían de su vagina con una gran facilidad. Mientras, ella gemía. No sabría decir en ese momento si lo que ella sentía era dolor o placer, pero su cara mostraba una tensión asombrosa. A cada impulso de mis dedos ella abría la boca y por más aire que tomara su cuerpo, aún parecía necesitar mas oxígeno. Al poco tiempo, ella a su vez, tomó la iniciativa y con su mano derecha empezó a hacerme una paja.. No puedo decir que me gustara esa paja, las mujeres, cuando están tan cachondas, pierden delicadeza y suelen apretar el pene con demasiada fuerza, sin embargo, y pese a la mierda de paja que me estaba haciendo, aún me ponía mas y mas cachondo, así que sin previo aviso, y como había visto en multitud de películas con Jose, levanté su pierna derecha, se la apoyé en la taza del water, y le metí la polla bruscamente. Ella soltó un gritito, pero inmediatamente después me abrazó con fuerzas y me arañó con sus uñas. Ella se dejaba hacer de manera sumisa mientras yo seguía con mis empujones. Así estuvimos hasta que me corrí. No pude reprimirlo y lo hice dentro de ella, fue una gran corrida, una sensación bestial que me dejó sin fuerzas. Sudábamos a goterones, ella tenía sus mejillas muy coloradas y la boca entreabierta. A lo lejos se oía el motor de varias motos que estaban aparcando fuera. Ella me miró y dijo:
- Ha sido el mejor polvo de mi vida
No podría decir que para mí había sido además el primero, porque tampoco era cierto, pero de esos años, es del único que todavía hoy me acuerdo, pues los que echaba por entonces eran muy rápidos y la verdad, poco satisfactorios.
De repente se oyó a alguien correr y entrar apresuradamente al baño de las chicas.
- ¡Chileno!, ¿estas ahí?..Sal echando hostias tío, que acaban de llegar Pepe y los demás.
Me apresuro a subirme el bañador. Ella está sentada en la taza y me mira con cara melosa, y sin rastro ninguno de ese cabreo que tenía apenas unos minutos antes.
- Me voy
- Adiós
Al salir había mucha gente y Pepe caminaba despacito directamente hacia donde yo estaba.
- Hola Chileno, ¿qué tal?
- Bien Pepe…¿y tu?
- Pos ná, buscando a la parienta, por cierto, las chicas me han dicho que la han visto contigo, ¿sabes donde está?
- He estado hablando con ella y eso, pero ahora creo que está en el servicio, por cierto Pepe, vaya paliza le metiste al pollo aquel anoche ¿eh?
- Si, je je, y si me dejan lo descuartizo
- Vaya tela…
- Jeje…mira por ahí sale
Magdalena salía del servicio haciéndose una coleta y aún con las mejillas enrojecidas. Mi corazón iba a mil por hora y tartamudeando me despedí:
- Bueno Pepe, nos vemos..
- Cuídate. Por cierto, ¿tienes porros?
- No, pero creo que a Santi le queda algo, pregúntale
- Vale
Mientras me acercaba a las tumbonas donde estaban Carlos, Jose, sus primas y Santi, noté flojedad en mis piernas, no sabría decir si a causa del polvo que acababa de echar, o por el miedo a que Pepe me hubiera descubierto. Al sentarme junto a los chicos, me dí cuenta de que yo no era el único que estaba cagado de miedo. Jose tenía la cara blanca y Santi me miraba perturbado
- Estas como una cabra – soltó -
- Ya
Tras un silencio Jose estalló en carcajadas y yo tras el
- ¡Qué cabrón!….¡que hijo de puta!…ese tío te va a matar si se entera- dijo
- Y a nosotros – sentenció Santi -


jajajaja, me ha gustado si señor, siempre lo digo pero, a ver si sigo yo con la mia!pero es que no me salen las palabras, demasiada energía desperdiciada en el curro!!
Bikiños