HISTORIAS DE PIEDRABUENA – La caída de San Isidro
La historia que voy a contar ocurrió hace ya muchos años. Fue en una romería de San Isidro y los protagonistas no los puedo decir porque temo que me demanden, o bien, que me den de hostias cuando me vean. Son ya muy mayores, así que esperaré a que se mueran para contar quienes fueron esos sinverguenzas.
Aquel año hizo muy buen tiempo, la Sierra de la Cruz se había celebrado el domingo anterior e hizo un día fantástico. La romería de San Isidro fue igual, un calor infernal. Como aquel año cayó en sábado, la Fuente Agria se abarrotó de gente de todos lados y había mucho ambiente. Yo era muy pequeño, y recuerdo que incluso había chavales de mi edad que se estaban bañando en la alberca que había dentro de la casilla. A mí me daba asco el agua porque estaba roja y además helada, así que pasé de hacerlo, y eso que mi tía Carmen insistía una y otra vez con que yo me bañara. No lo consiguió, y me fui con mi primo Dorote a ver los puestos, y a buscar al padrino de mi padre para que nos diera veinte duros y gastárnoslo en chucherías o algo. Bueno, a lo que voy, hacía un calor del demonio, y por entonces, además, los botellines costaban solo 80 pesetas, así que los bares que había, se pusieron las botas. La gente bebía y bebía cervezas Calatrava sin parar con su correspondiente tapa de chorizo mientras se escuchaban las canciones de los Chichos y los Chunguitos una tras otra. Al llegar las dos de la tarde, casi todo el mundo estaba borracho. Aquello era un espectáculo. Hasta los policías locales estaban apoyados en la barra bebiendo botellines. Yo estaba en un puesto, al lado del bar donde se juntaban mis padres con mis tíos, cuando me fijé en cuatro tipos trajeados que estaban con el cura. Los cinco se reían a carcajadas y la peña se les acercaba a saludarlos y a la par les invitaba a un botellín fresquito. La barra estaba llena de cascos vacíos, ellos seguían allí, brindando:
-¡Viva San Isidro!!! -decía uno mientras toda la barra respondía gritando -¡Viva!!!
En eso que se les acercó el alcalde con cara encogida y les dijo:
-Pero bueno…donde coño os habéis metido hostias, que hay que meter al santo en la ermita y os llevamos buscando media hora
-¡Ya vamos coño!-dijo el que parecía el costalero jefe-…hips…que prisas…jeje..me cago en dios….¡viva el cristo de san isidro!!
-Que no es un cristo-dijo el cura-que es un santo cooooño…
-Anda cojones…¿y que mas dá?- respondió otro
Al final dejaron los últimos botellines a medias y subieron los costaleros , el cura, dos policías locales y el alcalde para arriba, donde aguardaba la plataforma con el santo encima. La gente les abría paso mientras los cuatro costaleros subían la cuesta haciendo zigzag y el alcalde les miraba con gesto de reproche. Al llegar todo fue bien, se lo subieron a los hombros y todo el mundo los aplaudió, pero cuando entraron e intentaron dejar al santo en el altar ocurrió esto:
Aquello fue un escándalo, hubo dos ancianas que del disgusto tuvieron que ser hospitalizadas por un ataque al corazón, y una de las monjas de la primera fila (que no era del pueblo) cayó en una depresión enorme y dejo los hábitos. Hay quien cuenta que la han visto de madame en el puticlub de Fernancaballero, pero yo no me lo creo porque la gente no dice mas que tonterías. En fin, este es un hecho muy poco conocido y poco recordado y eso es porque todo el mundo iba muy borracho ese día, pero yo si me acuerdo. Fué un puto escándalo, una vergüenza vaya……


