LA CHICA SE LLAMA LAURA
No puedo dejar de pensar en ella. Ni siquiera le pedí el teléfono. Cuando se levantó de la silla mi pensamiento estaba mas pendiente de observar sus gestos para poder retenerla en la mente, para retratarla, para no olvidarla…que me cegaron sus movimientos y no pensé en nada mas.
Hoy salgo otra vez del trabajo pero, al contrario que ayer, hace un día de perros. Está oscureciendo y llueve. Voy caminando rápido hacía la terraza de la Plaza de Cervantes, donde la vi por primera vez. No está, bueno, por no estar no están ni las mesas puestas ya que ha caído un buen chaparrón y hace demasiado frío como para hacer el idiota sentado en una terraza. Me acerco a un portal y mientras me enciendo un cigarrillo espero. Pienso que tal vez éste sea un sitio de paso habitual para ella. Pasan quince minutos y nada…no aparece.
Comprensiblemente me da un bajón de ánimo tremendo. La hecho de menos. ¿Cómo voy a hechar de menos a alguien que apenas conozco?. Si. Lo estoy haciendo. Ahora sé que sí se puede, aunque bien pensado, tal vez lo que hecho de menos no es a ella, es a la ilusión.
Al llegar a casa aún mantengo en la mente una imagen fija y nítida de ella. Dejo el abrigo tirado en un rincón y me recuesto en el sillón intentando descifrar su cuerpo. Cierro los ojos y la sueño desnuda, imagino sus muslos y mi boca saboreándolos, me sueño acariciando sus tiernos pechos, lamiendo sus excitados pezones, enredando mis dedos en su pelo rizado, besando su pequeña boca para inmediatamente después hacérselo como un animal, bruscamente.
Me reafirmo en mis creencias, en que lo mas importante que nos ha dado la naturaleza no es la capacidad de razonar, la mayoría de las veces solemos equivocarnos, pienso que lo mas importante que tenemos es la capacidad de amar y ser amado, de poseer y ser poseído, de follar y ser follado…
En la mente ya solo tengo una idea fija, un anhelo. Poseer a la chica misteriosa, pongamos que se llama…Laura.
RELATO. LA CHICA ESPERANZADA
Salgo del trabajo. Son las seis de la tarde. Al salir a la calle, me ciega la tarde tan soleada. Me apeno de no ser millonario, de tener que trabajar en una oscura oficina y me da la sensación de estar perdiendo mi vida. Necesito animarme así que, mientras camino por la Plaza de Cervantes de Ciudad Real me fijo en las terrazas situadas en un lateral y me acerco hacia una de ellas para tomarme una cerveza fresquita, pues llevo cuatro euros en el bolsillo y hoy estoy derrochón.
Mientras me aproximo a la mesa me fijo en una chica que se encuentra sola y cabizbaja. Desde lejos parece guapa, es morena con los ojos enormes, no muy alta pero muy bien proporcionada. Me siento justo enfrente de ella.
Sobre su mesa hay una cerveza a medio tomar, y apoyada entre el borde de la mesa y sus rodillas tiene un portafolio. En su mano derecha sujeta un lápiz carboncillo negro, de esos gordos, pero no dibujaba, solo observaba el vacío con gesto triste. Su mirada es enigmática, pensativa pero con una dureza tremenda gracias a sus ojos oscuros. Viste pantalón vaquero ajustado, camiseta blanca y sobre ella una especie de fino jersey rosa abierto a la altura de sus pechos. Mientras la miraba pensativo intentando indagar en sus oscuras disquisiciones ella dirigió su rostro hacia mí. Lo hizo con gesto serio, pero sin censura, era como si se interrogara acerca de quien era yo, si acaso me conocía y del porqué invadía su intimidad de esa manera. Yo bajé la cabeza asustado y con una especie de gesto de disculpa, inmediatamente me dispuse a leer el libro que me había comprado esa misma mañana, cuando al cabo de unos pocos segundos noté una mirada fija en mí. Era ella, sabía que era ella, tenía esa extraña sensación de que te están mirando, la misma que a ella le había invadido momentos antes. Mientras me intentaba tranquilizar yo mismo, me dí cuenta de que no podía leer, que releía una y otra vez la misma página del libro sin poder pasarla porque, simplemente, las palabras no calaban en mi mente, no retenía ninguna frase.
Decidí levantar los ojos, y al hacerlo, los suyos estaban fijos en mí, como esperando algún tipo de encuentro. Al momento me sonrió y me hizo el gesto de que me acercara hacia la mesa donde se encontraba ella.
Al sentarme, y tras las presentaciones pertinentes –yo soy fulanito, yo menganita, yo me dedico a esto yo a lo otro….- y al preguntarle acerca de lo misterioso de su actitud, me cuenta que acababa de dejar a su novio, y que estaba divagando en su sensación de culpabilidad por no sentirse mal, por no echar de menos su compañía, por albergar ilusión por su futuro, por ese futuro que empezó a labrarse hace años y al que ahora por fin quiere acercarse sin que nada ni nadie la coarte. Quiere conocer gente, y bailar, y viajar, y follar…quiere vivir sintiéndose libre…y quiere volverse a enamorar, quiere volver a amar, a necesitar a alguien, a buscar las caricias, a besar apasionadamente…por eso se siente culpable.
Todo eso lo dice de carrerilla, casi sin respirar, como si fuera un discurso concienzudamente labrado en su mente y al que, por fin ha dado una salida. Mientras pienso esto nos quedamos callados unos instantes, los dos dándole un trago a la fresca cerveza y fijas las miradas en un punto lejano. Al cabo de un rato le pregunto por lo que dibuja y me cuenta que se está dibujando a ella misma, que se quiere mostrar cual es. Al pedirle que me lo enseñe, ella lo dobla delicadamente y alargando la mano al bolsillo de mi camisa me dice que me lo regala.
Mientras ella coge su bolso, sus cosas y se levanta me sonríe, yo solo digo un tímido “gracias” y ella un “de nada”.
Cuando se va alejando por la plaza vuelvo a observarla detenidamente, camina con un andar seguro, su pelo negro deslumbrando mi vista, sus vaqueros ajustados al culo y el mareante contoneo de sus caderas y pienso en el azar que me ha llevado hacía ella, la suerte que el destino me tenía preparada permitiéndome conocer semejante mujer.
Mientras me termino mi cerveza me quedo pensando y admirando su desesperanza esperanzada.
MI OLOR
No sé a que huelo. Acabo de llegar a casa despues de “ver” a una amiga y llevo conmigo un olor raro, extraño…o no tan raro, es un olor característico, es el aroma al que quedas pegado despues de follar.
Es un olor a hormonas o qué se yo…, es pegajoso, curioso, agradable, excitante…un olor indefinible, hasta el día de hoy, este aroma me producía hasta placer.
Cuando después de caminar al fin he llegado al portal de mi casa y me encontraba buscando las llaves para abrir la puerta me he encontrado con mi amigo Pepe:
-¿Que pasa?- ha dicho
-Pues nada tío, vengo de hacer unas cosillas, jeje- he respondido
-Estoooo
-¿Si?
-Tioooo….hueles a lefa ¿sabes?
-¿Queeeeee?-he contestado bruscamente
-No nada tío, que me ha venido un olor a lefa…..
Después de intentar convencerle de que se había vuelto gilipollas fumando tantísimos porros, he subido corriendo a mi casa, he encendido la caldera y me he duchado a conciencia. Tengo varias preguntas:
1) ¿Puede ser que lo que me excite sea el olor de mi propio semen?
2) ¿Mi semen huele bien?
3) ¿Pepe es gilipollas?
———————————————————–
Ahora ando masturbándome como un loco y encapsulando mi semen en pastillas. Quiero hacer una comprobación, os pido por favor, que en los comentarios me ofezcais vuestras direcciones (da igual si sois chico o chica, es una encuesta profesional) y os envío una muestra de manera totalmente gratuita. Necesito dos opiniones:
Olor- del 1-10
Sabor- del 1-10
No os asusteis, soy diabético y creo que es bastante dulce, así que disfrutareis con el sabor. Gracias.
MIS MUJERES
Voy caminando por la calle con el ipod a toda caña. La música sonaba y yo caminaba a su ritmo. Necesitaba alguna canción para que me diera fuerzas y alegría y puse esta:
Iba acordándome de gente buena. De chicas que por una cosa u otra me hacen muy feliz. Iba acordándome de Lisbel y su mirada, su manera de observar, su forma de agradar, su sonrisa sincera, sus excitantes piernas….al rato de Olga y de sus ganas de vivir, sus ansias de alegría, sus sorpresas vitales, su ánimo sincero, luego de Patri y su cariño eterno….luego se me aparecía en la mente Cristina con su amistad sincera, sus sonrisas cómplices y su carcajada contagiosa…y qué decir de Eva y su manera de hacerme sentir importante. Luego llega Bárbara, la amiga a distancia, el destino de mis suspiros y la almohada con la que me cubro. Ana siempre llega cuando menos me la espero, para ponerme los pies en el suelo y bajarme a la tierra….
Con estas mujeres…nadie puede estar triste….
Recuerdos a Teresa, Prado, la hermana de Lisbel, Diana, Ines, Isa, la Mari, Mari Carmen, Estefanía, Lourdes, Encarni, Nadia, Rosa, Laura, Elena, Rocio, Sofía, Blanca, Merche, Madalina, Yanina, Silvia, Nina….y tantas otras que me han hecho tan feliz ultimamente…
A REIR UN RATO…
A mí este corto me ha hecho deshuevarme de la risa. Creo que a mí me ha pasado algo parecido…jajaja..muy bueno.
Y aquí una broma de un programa de radio a un fulano de Bolaños de Calatrava jejejeje
DE LA SOLEDAD
Dale al PLAY….
Esta noche llueve a cántaros. Hace ya un buen rato que llevo el pelo empapado y la cazadora que llevo está tan mojada que multiplica el frío que siente mi cuerpo.
Ando solo por las calles. No me cruzo con ningún alma, es noche cerrada y ando triste buscando un bar donde tomar la última cerveza. Todo está cerrado y la lluvia oculta la poca luz que las farolas emiten, sin embargo, las lágrimas en mis ojos multiplican la existente.
Recuerdo un poema, o una canción:
“La ciudad por la noche es una cárcel por donde caminan los cautivos del amor”
Sé que yo soy uno de ellos.
Hace más de tres años que no sé nada de tí, solo que estas lejos, que huiste para estar muy lejos de mí.
A mí ya casi no me queda dinero. Durante estos años lo he ido gastando en aire. El alcohol es mi aire, sin él me ahogo. Para vivir, para olvidarte, necesito emborracharme.
Amanece mientras yo voy caminando por la ciudad aún sin rumbo. El sol por la mañana para mí ha pasado a ser sinónimo de soledad.

