HAY QUE APRENDER DE LA TRISTEZA
Hay quien no sabe vivir con las cosas tristes. Solemos intentar evitar o borrar de
nuestra mente esos momentos. Los negamos, los ocultamos e intentamos olvidarlos. Supongo que nuestra sociedad, nuestras tradiciones, nuestra religión, y nuestras convicciones sociales nos animan a ello. Yo no pienso así. Es mas, creo que es un terrible error. Nos han inculcado eso como tantas otras cosas y sin embargo todos sabemos que de esos momentos tan jodidos hemos sacado formidables experiencias beneficiosas que nos han ayudado para el futuro.
Con las alegrías no pasa eso, como mucho, con algunas luego puedes masturbarte, pero el resto…unas sonrisas con las que no aprendes a vivir.
A mí me pasa que, al cabo de un tiempo vuelvo a esos momentos tristes. Me acuerdo de traiciones, errores, amores perdidos…y siempre que lo hago descubro que no todo es como parecía, que no era el ser más desgraciado del planeta y que esas cosas si no te matan te hacen mas fuertes.
Aquí os dejo un par de canciones tristes:
Elbicho – Mira
Bebe – Siempre me quedará
GRACIAS SURRENDER POR LA AYUDA CON LA MÚSICA
TROZO DE “DIARIO NAUFRAGADO”
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¡Cuanto la quiero y cuanto me queda mas por quererla!
Han pasado diez días y muchas cosas. Estos días no he escrito porque he sufrido de una tristeza galopante. Esto tenía que pasar… lo avisé… ¿porqué me pasan a mi estas cosas?. He estado triste, muy triste y no me apetecía nada ponerme a escribir… ha sido el cambio del tiempo, supongo, ahora llueve… fuera y dentro.
Es terrible, todo se ha estancado. Mi dormitorio sigue helado. No vamos a ningún lado.
Ella, no me ama.
Estoy escuchando una canción. Ha salido al azar al ejecutar el Windows media. Es Lullaby, de un grupo llamado Arco. A mi derecha hay 9 botes de cerveza vacíos, a mi izquierda un cenicero repleto de desgarros. Cada colilla es un trozo de mi vida. Este es el último. Creo que voy a morir. La canción es muy triste.
Me acabo de asomar al balcón. No me he atrevido a lanzarme, quizá necesite mas cerveza. ¿Cómo se muere antes?…creo que así, sin matarse. Esta vida es la peor de las muertes.
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Me despido. Esta vez sí….ahora que me he bebido una botella de whisky todo está mas claro. Que noche tan bonita, no hay viento, la noche es estrellada. Perdonadme pero me voy.
PREAMBULO A LAS INSTRUCCIONES PARA UTILIZAR UN MOVIL
Piensa en esto:
Cuando te regalan un teléfono móvil te regalan un pequeño infierno florido, una cadena
de rosas, un calabozo diario. No te dan solamente un teléfono movil, un “que los cumplas muy felices” y un “esperamos que te dure que es de buena marca”…finlandés, Nokia…, no te regalan solo ese instrumento digital y tecnológico que va unido a ti y pasea contigo, te regalan, no lo saben, lo terrible es que no lo saben, te regalan un nuevo y pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo que hay que unir a tu cuerpo en tu cadera o en tu bolsillo desesperadamente. Te regalan la necesidad de cargar su batería todos los días, la obligación de cargarlo para que siga siendo un teléfono móvil, te regalan la obsesión de atender las llamadas de tus padres, de tu novia, de tus amigos, de tu jefe. Te regalan el miedo de no estar localizado, de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se te rompa, Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar su marca con el resto de las marcas de teléfonos móviles. No te regalan un teléfono móvil, TÚ eres el regalado. A TÍ te ofrecen para el cumpleaños del teléfono móvil
Versión o plágio de “Preambulo de las instrucciones para dar cuerda al reloj” recitado a viva voz por Julio Cortázar en París. Diciembre de 1966. y visto en:
http://darkhypnosis.wordpress.com/2008/03/19/hablemos-de-literatura-julio-cortazar/

UN DÍA DEL 2006
El día que ella me contó la traición de Carlos tenía que haber sido el más feliz de mi vida.
Él la había dejado, y con ello todos los sueños de boda, hijos…. había dejado a Clara, el amor de mi vida, la mujer por lo que hago todo desde que la conocí; el muy cabrón decidió marcharse con su ex y dejarla sola, triste y desesperanzada.
Aquella noche, ella tenía esos ojos que tienen los perros cuando saben que van a morir, aquella noche tenía que haber sido la más feliz de mi vida porque ella estaba a mi lado, pero Clara estaba muerta, había perdido a Carlos.
El día que ella me recordó la traición de Carlos pude acariciar sus manos, rozar levemente sus mejillas, ahogar su llanto sobre mi hombro y regalarle mi pañuelo para que lo mojara con su pena y sus lágrimas.
Así nos quedamos mucho tiempo, tal vez fueron cuatro horas, abrazados en el sofá del salón de su casa, el mismo sofá donde la besaba Carlos tan solo unos días antes, cuando apenas eran unos enamorados con proyectos, que no supieron e ignoraron que me habían dejado sin amor para siempre.
Ella se quedó dormida y yo traté de calmar su respiración agitada, le acaricié el pelo, besé su frente y pasé mis dedos por sus labios para que relajara la cara. Ya sólo podía esperar que tardara en despertar porque jamás volvería a tenerla en mis brazos.
Me quedé quieto, cerré los ojos y sostuve con dignidad toda mi amargura y la suya mientras le susurraba: dulces sueños, mi amor.
UNA HISTORIA DE AMOR
La historia de Jacobo no tiene nada de particular, es algo universal. Sin embargo, cree que el epicentro del mundo se encuentra justo bajo sus pies. Su dolor es inhumano –piensa- y sus ansias de recordar le llevan a martirizarse escuchando canciones incrustadas en su memoria y viendo fotos de su reciente pasado.
A Jacobo le ha dejado Marta, su novia de toda la vida. Marta se ha cansado de él, o qué sé yo, el caso es que ella está ahora con un compañero de trabajo muy sano y amable, bastante inteligente, algo mayor que ella, y que por cierto, le hace maravillas en la cama. A Jacobo eso es lo que mas le duele, imaginarla en la cama, excitada y sudorosa follándose a otro hombre. Así que Jacobo, con una estúpida justificación: -es una zorra – dice, lleva una temporada yéndose de putas y gastando su maldito dinero en alcohol y cocaína. – Hago con mi vida lo que quiero- piensa.
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Martina es una chica rumana. Es guapa, rubia y con unos ojos azules preciosos. Llegó a España hace apenas un año y medio con Andrea, su novio de toda la vida. Ambos vinieron juntos. El empezó a trabajar de albañil y todo iba muy bien hasta que comenzó a juntarse con unos amigotes compañeros de trabajo y cambió su actitud. Solía salir por las noches, a llegar tarde y a beber. Cuando llegaba a casa Martina se desesperaba mientras se la follaba de muy malas formas al principio y de una forma muy violenta después. Desprendía un olor a whisky muy intenso, y eso a Martina le incomodaba aún mas que se la follara sin cariño y de una forma animal. Luego él se corría, se separaba bruscamente de ella dejándola chorreando de leche y se encendía un cigarro mientras dado la vuelta releía a la luz de la lámpara de noche, una revista de coches. La actitud fue empeorando aún mas, y de la extrañeza del principio, Martina empezó a sentir horror cuando él llegaba, ella se negaba, y la violaba con desprecio y con insultos. Un día incluso llegó a escupirla.
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Jacobo y Martina se conocieron en un pub una noche. Martina acabó allí después de huir y separarse de su novio y Jacobo entró por casualidad porque era uno de los pocos sitios abiertos a esas horas y necesitaba meterse unos tiros de coca.
El flechazo fue instantáneo. El deseaba ser amado y ella quería volver a amar sin miedo. Al cabo del tiempo, Jacobo dejó la cocaína y al instante Martina perdió el miedo a los hombres. Pasados los meses Jacobo, alimentado por la fuerza y gracias a la confianza en sí mismo que el amor de Martina le había impregnado, logró ascender en su empresa.
Martina dejó el pub, y retomó los estudios que allí en Rumania había dejado a medias para venir con su novio.
Pasado un año y medio nació Esteban. Un milagro nacido gracias al desamor y al odio, y convertido en verdadero amor.
ACLARACION PARA IDIOTAS
Escribo este post para hacer una aclaración. La peña que me conoce sabe perfectamente que de lo que escribo:
1-Un 90% es inventado (Ya me gustaria a mi follar tanto)
2-Nunca utilizo nombres reales (excepto si me refiero a algún colega que así me lo ha pedido)
3-El blog es un ejercicio literario. Aquí suelo ejercitarme con una literatura urbana, zafia y porno porque me divierte y me da la real gana, nadie está obligado a leerme y si lo haces hazlo sabiendo que puedes leer cualquier cosa. Si en realidad quieres leerme tengo relatos publicados en el Lanza y en El Tribuna que te pueden ayudar o si quieres ponte en contacto conmigo y te paso alguna novelilla que tengo terminada.
4-Si por un casual encuentras algún parecido con la realidad es porque tú quieres verlo así, porque tienes la mente sucia o mucho afán de protagonismo.
Me veo obligado a hacer esta aclaración porque a determinada persona le han ido con el cuento de que yo he escrito no sé que cosa sobre él, simplemente porque utilizo escenarios reales y la casualidad hizo que el nombre del protagonista coincidiera con su nombre. Vale, pues si lo ves así donde digo Ramón, pon Federico, Julian, Rigoberto o Eustaquio, y donde digo Bar Lolita, pon Bar Los Jovenes, Bar Casa Manolo o como te salga de los cojones pero a mí no me vengais con vainas ¿vale?. Y si alguien se ha sentido identificado pido perdon. Venga, a otra cosa.
11 DE MARZO
- ¡¡¡Abuela!!!
- Dime hija….¿que pasa?
- Ande levántese – le dijo su nieta Elena con un tono cariñoso pero embestido de tristeza.
La abuela Blasa ya estaba despabilada, como siempre cuando la llamaban. Tumbada en la cama, con los ojos abiertos, y mirando la lámpara del techo que colgaba invariable de la habitación donde dormía. Normalmente ya estaba despierta cuando lo hacían, pero no decía nada para no molestar a nadie. Blasa tiene noventa y un años y apenas se puede valer por si sola, por eso, pasa un mes en casa de cada uno de sus tres hijos. Entre ellos, se van turnando su cuidado y este mes de marzo le ha tocado en Alcalá de Henares, donde vive su hijo Alejandro. Asume esta situación resignada, pues en realidad, aunque no se siente incómoda, pues sus nietas y su nuera se portan con ella estupendamente, no puede evitar añorar su pueblo, Piedrabuena, y los veranos que pasaban todos juntos cuando se valía por si misma y acudía toda la familia para pasar las vacaciones con ella.
Son las nueve de la mañana del día once de marzo. Elena se ha ido y viene a asistirla Yamila, otra de sus nietas. Mientras la ayuda a vestirse nota algo diferente en su rostro. Piensa que quizá resulte una carga demasiado pesada para ellas y pregunta, con temor a la respuesta, que si ocurre algo.
- No abuela – contesta la nieta con tono triste-, es Laura. Ha tenido un accidente.-
Tras la respuesta, ambas se miran fijamente. Mientras un silencio espeso se apodera de esa habitación, Yamila se derrumba y se la abraza fuertemente. La abuela entonces, coge fuerzas de la nada e intenta incorporarse sola a duras penas.
Cuando llega al salón, cogida del brazo de su nieta, se siente sobrecogida por lo que ve. A su derecha, por la ventana que da a la calle, entran unos claros haces de luz. Sin embargo, el salón está rodeado tinieblas debido a las sombras causadas por el tumulto de vecinas y amigos que se han ido acercando al enterarse de la noticia y que se acomodan en la estancia como pueden. La gente se arremolina por los pasillos del bloque y se insuflan ánimos unas a otras murmurando, mientras su nuera, la mujer de su hijo, rompe en un llanto desgarrador.
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RELATO. LA ALCALDESA. CAPITULO I
- La señora alcaldesa no puede atenderle en estos momentos – dijo la secretaria con tono monótono y aburrido sin apenas levantar la mirada de la pantalla de su ordenador.
- Dígale que creo que le interesará ver esto – susurré mientras le pasaba cuidadosamente las fotos que Miguel Angel, el fotógrafo del diario local, se había dejado “olvidadas” sobre la mesa del club donde nos habíamos citado para tomarnos unos whiskys la semana anterior.
La secretaria observó las fotos con los ojos muy abiertos mientras de su boca salían unas palabras ininteligibles:
- Un mo….to….un momento …favor – mientras se levantaba presurosamente de la silla y entraba sin llamar en el despacho contiguo.
El vestíbulo del despacho de la alcaldesa era mas pequeño de lo que me imaginaba. Me había asombrado lo fácil que es presentarse allí de improviso sin que nadie preguntara quien era yo. Podría haber sido un terrorista y llevar una bomba en los cojones que nadie me habría dado el alto ni se hubiera dado cuenta. El despacho, está en la planta segunda del ayuntamiento. Sus ventanas dan a la parte posterior de la Plaza Mayor. Al lado de la ventana se encontraba el escritorio de la secretaria, con papeles ordenados muy pulcramente en estantes laterales. De la pared colgaba un diploma de hermanamiento con una ciudad rumana creo, cuyo nombre no me sonaba de absolutamente nada y que ahora ni siquiera puedo recordar.
Mientras esperaba acontecimientos y afinaba mi oído por si escuchaba algo de la conversación que en aquellos instantes transcurría en el despacho contiguo, me acerqué a la ventana y dirigí mi vista hacia la tienda de moda que hay en la calle peatonal que sale de la plaza. Recordé que las malas lenguas contaban , que el antecesor de la actual alcaldesa, don Ripio García-Alonso, exigió que su despacho diera precisamente a este lado de la plaza y no al otro, porque en éste tenía muy buenas vistas, las de las jovencitas que pasan a decenas durante todo el día a esa tienda de moda, normalmente chicas jóvenes y de muy buen ver. Cuentan también que el alcalde conservaba unos prismáticos que le regaló un general norteamericano que, en una visita de cortesía a la ciudad, se los había obsequiado a modo personal. Y dicen también, que son de tan alta tecnología que eran incluso capaces de visualizar a través de un tabique poco tupido, mediante no sé que rayos gamma, los vestidores femeninos que se encontraban en la tercera planta del local. Lo que ya muy pocos contaban, o se atrevían a contar y que yo si sabía era que, en el primer cajón del escritorio del alcalde siempre había junto a facturas y papeles, un rollo de papel higiénico. Bastante gastado, por cierto.
- Adelante señor Gutiérrez- dijo la secretaria dirigiéndose a mí mientras me franqueaba la puerta abierta del despacho de la señora alcaldesa….

