LA VIDA ES MARAVILLOSA
Una persona debe tener sus momentos personales. Me refiero a esas escapadas que consiguen que tu mente libere las malditas toxinas causantes de la tristeza o de la melancolía. Conozco fulanos que cuando están tristes, a fuerza de seguir con su rutina, se largan a sus casas y van cayendo poco a poco en depresiones espantosas, dando lástima por las esquinas y pensando que su problema es el mayor problema que existe en el universo.
Hace años aprendí que no se trata de eso, que dar lástima es lo peor que se puede hacer y conseguí hallar un método infalible, al menos a mí me funciona.
El martes me dio un gran bajón. Enorme. Me sentí como una mierda. Esa misma tarde quedé con una amiga. Y esa misma noche quedé con un amigo. A la amiga me la tiré con ganas (para eso están las amigas), y con el amigo me reí hasta las tantas recordando viejos tiempos con una copa de Ballantines en la mano.
Ahora me siento genial. La vida es maravillosa.



