MI VECINA
En la casa de mi vecina hay algo que no es como el año pasado. He comprobado que las cosas han cambiado. Para empezar, ya no se oye a los niños chillar, llorar o gritar, ahora hay una calma pasmosa. También me he dado cuenta de que en el tendedero que da al patio interior del edificio, ya no hay colgados calzoncillos o ropa de niño, ahora solo hay ropa femenina interior, bragas, tangas y sujetadores, unos sujetadores enormes, por cierto.
Preso de una intranquilidad alarmante, esta tarde, cuando he coincidido con ella subiendo en el ascensor, no he podido reprimirme y le he preguntado por su marido:
-¿Ese?-poniendo cara de asco- ese ya no va a pisar mas esta casa…
-¿Y los niños?-insistí-
-Los niños se los he dejado a mi madre aprovechando que ahora están de vacaciones
Hemos llegado al cuarto piso, y al salir del ascensor nos hemos quedado parados, mirándonos directamente a los ojos…
-Bueno…pues nada…feliz año…-he dicho
-Igualmente
Se ha puesto a caminar hasta el final del pasillo, donde se encuentra su piso, con ese balanceo mareante de caderas con el que andan ciertas mujeres maduras. La he seguido con la mirada y ella, justo cuando iba a abrir su puerta ha dicho:
-Bueno…voy a echarme la siesta que hoy vengo super cansada
Me he quedado paralizado por el miedo. ¿Qué debía hacer?, ¿insinuarme con una respuesta picante?,¿acercarme hacia ella?…nada. He abierto la puerta de mi piso y he pasado.
Al entrar a mi habitación dispuesto a cambiarme, y aún sobresaltado por este encuentro, he escuchado ruidos raros. Venían de la habitación de al lado, justo el dormitorio de mi vecina. Eran jadeos, respiraciones y gritos de placer cada vez más fuertes. Mi vecina se estaba tocando, así que, sin dudarlo me he tumbado en la cama, y sin que ella lo supiera, esta tarde me la he follado por primera vez.
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